24/08/2012
Sevilla, una ciudad rebosante de historia, cultura y un ambiente inigualable, es mundialmente conocida por su vibrante vida social, donde los bares y las tapas juegan un papel protagonista. Pasear por sus calles es toparse constantemente con establecimientos que invitan a detenerse y disfrutar. Pero entre la miríada de opciones, hay un lugar que se distingue por encima de todos, no solo por su oferta gastronómica, sino por ser un auténtico testigo del paso del tiempo: El Rinconcillo.

Este emblemático establecimiento ostenta con orgullo el título de ser el bar más antiguo de Sevilla. Su historia se remonta a una época lejana, mucho antes de que España adoptara su forma actual, y ha sobrevivido a siglos de cambios, guerras y transformaciones sociales, manteniendo viva una tradición que hoy podemos saborear y admirar.
La Historia que Respira en sus Muros Centenarios
La fundación de El Rinconcillo data del año 1670. Para poner esto en perspectiva, imaginemos el mundo en aquel entonces. España estaba bajo el reinado de Carlos II, el último rey de la casa de Austria. Desde su apertura, el bar ha visto pasar a 15 monarcas diferentes y ha sido testigo del ascenso y caída de cuatro dinastías distintas (Austria, Borbón, Bonaparte y Saboya), además de periodos republicanos y dictaduras. Es una cápsula del tiempo que ha permanecido abierta al público, sirviendo bebidas y comida sin interrupción, hasta la llegada de la pandemia de 2020, que supuso un paréntesis forzado en su larguísima trayectoria.
Inicialmente, el negocio comenzó en la casa de la calle Gerona, 40. A finales del siglo XIX, la familia propietaria adquirió la casa contigua, en la calle Alhóndiga, 2. Esta expansión permitió que el establecimiento se dividiera: la casa original continuó funcionando como taberna, mientras que la nueva se destinó a una tienda de ultramarinos. Con el paso del tiempo y la evolución del comercio, la tienda de ultramarinos fue desapareciendo en la década de 1960, quedando únicamente la taberna que conocemos hoy en día, fusionando ambos espacios en lo que es el actual El Rinconcillo.
La perseverancia y dedicación de una misma familia han sido clave para la continuidad de este negocio. Siete generaciones de la familia De Rueda han regentado El Rinconcillo, pasando el testigo de padres a hijos, manteniendo viva la esencia y el espíritu del lugar. En la actualidad, los hermanos Carlos y Javier son quienes están al frente, asegurando que la tradición perdure en pleno siglo XXI.
Un Viaje a Través de la Decoración Tradicional Andaluza
Entrar en El Rinconcillo es como dar un salto atrás en el tiempo. La decoración andaluza es un elemento fundamental de su identidad y contribuye enormemente a crear esa atmósfera única e histórica. Cada rincón del bar cuenta una historia, desde el mobiliario hasta los detalles más pequeños.
En la planta baja, donde se encuentra la zona de taberna más tradicional, destaca un impresionante mostrador de caoba que ha sido testigo de incontables conversaciones y servicios a lo largo de los siglos. Las antiguas barricas de vino, en lugar de ser meros contenedores, han sido ingeniosamente transformadas en veladores, ofreciendo espacios singulares para disfrutar de una bebida o una tapa. Las mesas son de mármol, acompañadas por sillas de madera que evocan el estilo clásico de las tabernas sevillanas de antaño. Las estanterías están repletas de botellas polvorientas, algunas de ellas muy antiguas, que no solo decoran sino que también son un testimonio tangible del paso de los años y de las bebidas que se han servido aquí.
Quizás uno de los elementos más fascinantes de la decoración sean los muros. Están revestidos con azulejos que datan de los siglos XVII, XVIII y XIX. Estos azulejos, con sus diferentes diseños y colores, narran visualmente la evolución del arte cerámico en Sevilla y añaden una capa de profundidad histórica a la experiencia. Observarlos con detenimiento es descubrir pequeños detalles artísticos que a menudo pasan desapercibidos en la vida moderna.
La planta superior alberga el restaurante. Lejos de adoptar un estilo moderno, este espacio mantiene la misma línea decorativa que la planta baja, creando una coherencia estética que refuerza la sensación de estar en un lugar con historia. Las paredes de ladrillo visto, la sillería de estilo andaluz y los grandes ventanales que permiten la entrada de luz natural contribuyen a crear un ambiente señorial y acogedor, ideal para disfrutar de una comida más pausada.
Anecdotas y Carteles con Historia
Recorrer El Rinconcillo es también leer su historia a través de los carteles y avisos que cuelgan de sus paredes. Lejos de ser simples elementos informativos, muchos de ellos son auténticas reliquias que nos hablan de épocas pasadas y costumbres hoy desaparecidas.
Uno de los carteles más llamativos, y que a menudo provoca una sonrisa o curiosidad en los visitantes, reza: «Prohibido terminantemente el cante». Aunque hoy pueda sonar anacrónico en una ciudad tan ligada al flamenco como Sevilla, este tipo de letreros eran comunes en los locales públicos durante la dictadura franquista. Su propósito era mantener un cierto orden y control dentro de los establecimientos, limitando las expresiones culturales espontáneas que pudieran alterar la tranquilidad o ser vistas como subversivas.
Otro cartel de gran valor histórico es uno original de las Fiestas de la Primavera de Sevilla de 1929. Este año fue especialmente significativo para la ciudad, ya que se celebró la Exposición Iberoamericana, un evento que transformó urbanísticamente Sevilla y la proyectó internacionalmente. Este cartel es un recordatorio de aquel momento cumbre en la historia reciente de la ciudad.
También podemos encontrar carteles que nos hablan de la oferta y los precios de antaño, como el que anuncia un «Chato de Jerez a 40 céntimos». Este cartel, colocado en la década de 1920, sigue en su lugar original. La práctica de servir 'chatos' (vasos pequeños) de vino era muy habitual, y este cartel no solo informa del producto y su precio, sino que también evoca una forma de consumo y una escala de valores económicos muy diferentes a las actuales.
La Tradición en el Servicio: Tiza y Destreza
La autenticidad de El Rinconcillo no se limita a su decoración o su historia; se extiende también a la forma en que se atiende a los clientes. Los camareros son profesionales experimentados que, además de su eficiencia, conservan ciertas prácticas tradicionales que añaden un encanto adicional a la experiencia.
Una de las costumbres más pintorescas y que sorprende a muchos visitantes es la forma en que se anotan las consumiciones. En lugar de utilizar comandas electrónicas o incluso papel, los camareros apuntan las bebidas y tapas consumidas por los clientes directamente sobre la barra con un trozo de tiza. Estas marcas permanecen allí hasta que el cliente solicita la cuenta, momento en el que se suman y se borran para dejar espacio a nuevas anotaciones. Es un método que requiere precisión y buena memoria, y que refuerza la sensación de estar en un lugar donde el tiempo parece haberse detenido.

Además de esta particular forma de llevar las cuentas, la destreza de los camareros se manifiesta en detalles como el corte del jamón. Es común verlos preparar tapas de jamón con una habilidad notable, cortando finas lonchas con un simple giro de muñeca, una técnica que solo se adquiere con años de práctica y que garantiza el mejor aprovechamiento y presentación de este producto tan español.
El Posible Origen del Nombre "El Rinconcillo"
Aunque la historia del bar está bien documentada en cuanto a su fundación y evolución, el origen exacto de su nombre, «El Rinconcillo», no se conoce con total certeza. Sin embargo, la teoría más extendida y aceptada por los historiadores está relacionada con la antigua muralla de Sevilla.
Se cree que la primera muralla de la ciudad, en uno de sus trazados más antiguos, unía la Puerta Osario con la zona de San Andrés. Según esta teoría, el lugar donde hoy se asienta El Rinconcillo correspondería a una esquina o un 'rinconcillo' de uno de los tramos de esa muralla primigenia. El nombre, por tanto, haría referencia a su ubicación geográfica en un punto singular del antiguo sistema defensivo de la ciudad.
Sevilla: La Capital de los Bares y Veladores
El Rinconcillo es una joya histórica, pero también forma parte de un tejido hostelero increíblemente denso y dinámico. Sevilla es, sin duda, una de las ciudades con mayor concentración de bares por habitante de España y, probablemente, del mundo. La cultura de salir a tapear y disfrutar del aire libre es fundamental en la vida social sevillana.
Según datos recientes, la capital hispalense cuenta con cerca de 4.000 bares en funcionamiento. Esta cifra es asombrosa y significa que hay aproximadamente un establecimiento hostelero por cada 180 habitantes. Este dato subraya la importancia económica y cultural del sector en la ciudad. La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla registra constantemente solicitudes para la apertura de nuevos negocios, lo que indica un interés continuo y creciente en la hostelería, incluso o quizás especialmente, en periodos de dificultad económica.
Pero si hay algo que define la experiencia de bar en Sevilla, especialmente con su clima favorable, son los 'veladores'. Se refieren a las mesas y sillas que los bares y restaurantes instalan en el exterior, en aceras y plazas. Sevilla es conocida como la capital de los 10.000 veladores, una cifra que refleja la enorme cantidad de espacios al aire libre disponibles para los clientes.
En 2011, por ejemplo, el Ayuntamiento concedió licencias para 9.635 mesas con sus respectivas sillas. Aunque las licencias deben renovarse anualmente, el interés por mantener y aumentar los veladores es constante. Las peatonalizaciones en el centro y otros barrios han impulsado aún más la demanda de estos espacios, creando un 'efecto llamada' para la instalación de nuevas terrazas. A pesar de las miles de solicitudes recibidas cada año, no todas son atendidas favorablemente, ya que la concesión de licencias está sujeta a normativas y disponibilidad de espacio.
Los Veladores y su Regulación: Un Debate Abierto
La proliferación de veladores, si bien es un motor económico y un elemento clave de la vida social sevillana, también plantea desafíos, principalmente relacionados con el espacio público, el ruido y la convivencia vecinal. Por ello, la regulación de los veladores es un tema recurrente de debate en la ciudad.
Sevilla contó con una ordenanza específica para regular las terrazas de veladores a partir de diciembre de 2009, cubriendo así una laguna normativa que existía anteriormente. Sin embargo, esta ordenanza ha sido objeto de revisiones y reformas, buscando un equilibrio entre el impulso a la hostelería y el derecho al descanso de los ciudadanos.
Las infracciones relacionadas con los veladores son objeto de inspección y sanción. En 2011, se impusieron 214 multas que sumaron más de 129.000 euros, y en 256 casos se llegó a suspender la licencia de uso. Se han llegado a retirar veladores instalados sin permiso de la vía pública.
El proceso de reforma de la ordenanza busca clarificar aspectos como los límites de superficie permitida, el número máximo de veladores por establecimiento (se ha propuesto un máximo de 25 independientemente del espacio autorizado en algunos borradores), y la posibilidad de veto por parte de los vecinos en casos de problemas de ruido. Los debates incluyen también cuestiones legales sobre la instalación de veladores en espacios privados con servidumbres de paso o en aceras frente al local pero sin estar pegados a él.
La regulación de los veladores es un reflejo de la complejidad de gestionar el éxito de la cultura de bar en una ciudad histórica y densamente poblada como Sevilla. Busca garantizar que la vitalidad de sus calles, ejemplificada por lugares como el histórico El Rinconcillo y la miríada de bares con terraza, pueda convivir armoniosamente con la calidad de vida de sus residentes.
Preguntas Frecuentes sobre El Rinconcillo y los Bares de Sevilla
- ¿Cómo se llama el bar más antiguo de Sevilla?
Se llama El Rinconcillo. - ¿Desde cuándo está abierto El Rinconcillo?
Abrió sus puertas en el año 1670, lo que le otorga más de 350 años de historia. - ¿Quiénes regentan actualmente El Rinconcillo?
Está regentado por los hermanos Carlos y Javier De Rueda, la séptima generación de la familia propietaria. - ¿Qué elementos decorativos destacan en El Rinconcillo?
Sobresalen el mostrador de caoba, las mesas de mármol, las barricas transformadas en veladores, las estanterías con botellas antiguas y, especialmente, los muros revestidos con azulejos de los siglos XVII, XVIII y XIX. - ¿Es cierto que El Rinconcillo nunca cerró hasta la pandemia?
Sí, a pesar de haber vivido guerras y otros acontecimientos históricos, El Rinconcillo mantuvo sus puertas abiertas ininterrumpidamente hasta el año 2020 debido a la pandemia global. - ¿Cuántos bares hay aproximadamente en Sevilla capital?
Según datos recientes, hay casi 4.000 bares abiertos en la ciudad. - ¿Qué son los veladores en Sevilla?
Los veladores son las mesas y sillas que los bares y restaurantes instalan en espacios exteriores como aceras, plazas o patios. - ¿Cuántos veladores se estima que hay en Sevilla?
Sevilla es conocida como la capital de los 10.000 veladores, en referencia al elevado número de licencias concedidas para mesas y sillas en el exterior.
Visitar Sevilla es sumergirse en una atmósfera única donde la historia y la vida moderna se entrelazan en cada esquina. Lugares como El Rinconcillo son auténticos tesoros que nos permiten conectar con el pasado mientras disfrutamos de la esencia de la cultura sevillana, una cultura donde compartir una tapa y una bebida en un bar es mucho más que una simple costumbre: es una forma de vida.
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