28/07/2013
La vibrante vida social de una ciudad a menudo se mide por la cantidad de sus bares y cafeterías, esos puntos de encuentro que forman parte del tejido urbano y de la cotidianidad de sus habitantes. En el caso de A Coruña, un vistazo a las cifras de la última década revela una tendencia que invita a la reflexión: un descenso significativo en el número de establecimientos dedicados a las bebidas, es decir, bares, pubs y cafeterías.

Según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que abarcan el periodo entre 2012 y 2022, la ciudad herculina ha visto cómo sus bares disminuían de manera notable. Mientras que el número de restaurantes se ha mantenido sorprendentemente estable en ese mismo lapso, la cifra de locales de bebidas ha experimentado una contracción considerable. Este fenómeno no es exclusivo de A Coruña, pero sus particularidades locales arrojan luz sobre los desafíos que enfrenta el sector.
La Cifra de Bares en A Coruña: Un Análisis Comparativo
Para entender la magnitud del cambio, es fundamental poner las cifras en perspectiva. El INE registraba en 2012 un total de 1.476 establecimientos de bebidas en A Coruña. Diez años después, en 2022, esa cifra había caído hasta los 1.222. Esto representa una pérdida neta de 254 negocios en una década, lo que equivale a una disminución del 17,2% respecto a la cifra original de 2012.
Paralelamente, los restaurantes han mantenido una estabilidad notable. En 2012, el INE contaba 417 restaurantes en la ciudad, y en 2022, la cifra era exactamente la misma: 417. Esta disparidad entre la evolución de bares y restaurantes sugiere que las presiones y los factores que afectan a cada tipo de establecimiento son distintos.
Podemos visualizar esta comparación en la siguiente tabla:
| Tipo de Establecimiento | Año 2012 (INE) | Año 2022 (INE) | Variación Neta | Variación Porcentual |
|---|---|---|---|---|
| Establecimientos de Bebidas (Bares, Pubs, Cafeterías) | 1.476 | 1.222 | -254 | -17,2% |
| Restaurantes | 417 | 417 | 0 | 0% |
Las cifras son claras: mientras los restaurantes han logrado mantener su número, los establecimientos de bebidas han retrocedido significativamente.
¿Por Qué Cierran los Bares? Las Razones Detrás del Declive
El sector de la hostelería en A Coruña identifica una causa principal para este descenso en el número de bares: la progresiva clausura de los tradicionales bares de barrio. Según Héctor Cañete, presidente de la Asociación Provincial de Hostelería de A Coruña, los negocios que cierran y no vuelven a abrir suelen ser "establecimientos pequeños, normalmente a manos de gente mayor, que están en los barrios".
Estos negocios a menudo operan bajo un modelo de "supervivencia". Son frecuentemente gestionados por matrimonios o emigrantes que, tras retornar a España, abrieron el local como una forma de mantenerse de alta como autónomos y asegurar sus cotizaciones para no perder la pensión. En muchos de estos casos, el objetivo primordial no es tanto obtener grandes beneficios económicos, sino mantener el negocio operativo para cumplir con los requisitos de cotización.
Cuando los propietarios originales de estos pequeños locales deciden jubilarse o, por diversas circunstancias, cesar la actividad, surge un problema fundamental: la falta de relevo generacional. Este tipo de cafetería pequeña, con márgenes de beneficio reducidos y ubicada fuera de las zonas de mayor afluencia turística o comercial, no resulta atractiva para nuevos inversores que buscan rentabilidad a gran escala. Como resultado, el local cierra sus puertas de forma definitiva, contribuyendo a la disminución del número total de bares en la ciudad.
Bares vs. Restaurantes: Un Destino Diferente
La estabilidad en el número de restaurantes contrasta fuertemente con la caída de los bares. La explicación reside en las características intrínsecas de cada tipo de negocio. Un restaurante, por lo general, implica una inversión inicial más alta y suele buscar ubicaciones con mayor potencial comercial o turístico. Aunque también hay restaurantes que no logran ser rentables y cierran, el sector ve un flujo constante de nuevas aperturas que compensan las clausuras.
Como señala Héctor Cañete, el número total de restaurantes puede mantenerse estable, pero eso no significa que no haya cierres. Simplemente, "no se ve la caída porque dice el número total, no te cuenta que han cerrado cien y han vuelto a abrir otros cien". En el caso de los pequeños bares de barrio, el cierre suele ser definitivo al no existir ese interés comercial o ese capital dispuesto a tomar el relevo.
La Dificultad Oculta de la Hostelería
Más allá de las cifras y los tipos de negocio, el presidente de los hosteleros insiste en que la actividad de hostelería es "mucho más difícil de lo que parece desde fuera". Existe una percepción extendida de que abrir y gestionar un bar es algo sencillo, al alcance de cualquiera. Sin embargo, la realidad es muy distinta.
"Todo el mundo sabe de fútbol y de hostelería, y parece que todo el mundo parece gestionar un bar cuando la dificultad es realmente grande", afirma Cañete. Los desafíos a los que se enfrentan los profesionales del sector son numerosos y exigentes. Entre ellos, destacan los horarios "duros", que implican trabajar precisamente cuando la mayoría de las personas disfrutan de su tiempo libre o descansan. A esto se suma una infinidad de gastos fijos (alquiler, suministros, personal, impuestos, etc.) que deben cubrirse mes a mes, independientemente de la afluencia de clientes.
La gestión de un negocio de hostelería implica una "gran carga de trabajo" y una complejidad que a menudo se subestima. Conseguir que un establecimiento sea rentable requiere no solo una buena idea y una ubicación adecuada, sino también una gestión rigurosa, capacidad de adaptación y una resistencia considerable. Muchos emprendedores se dan cuenta de esta dificultad una vez que están inmersos en el día a día del sector.
El Coste Creciente de Abrir un Negocio Hostelero
Si bien el perfil de los negocios que abren no ha experimentado, según Cañete, una transformación radical en la última década, sí es cierto que la inversión necesaria para poner en marcha un local de hostelería es cada vez "más potente". Dos factores principales explican este incremento en los costes.
Por un lado, la "legislación" se ha vuelto progresivamente más estricta en aspectos como la accesibilidad, la seguridad, las normativas sanitarias y medioambientales, lo que obliga a realizar mayores gastos en la adecuación de los locales para cumplir con la normativa vigente. Cada nueva exigencia legal se traduce en una inversión adicional para el hostelero.
Por otro lado, la "inflación" ha tenido un impacto directo y significativo en el coste de las obras y las reformas. El precio del metro cuadrado de construcción y de los materiales se ha "disparado", encareciendo enormemente la puesta a punto o la renovación de cualquier establecimiento de hostelería.
¿Un Posible Repunte en 2023? Precaución con los Datos
Existe otra fuente de datos sobre establecimientos de hostelería en Galicia: el registro que elabora Turismo de Galicia a través de la Xunta. Las cifras más recientes de esta fuente, correspondientes a meses de 2023, podrían sugerir un ligero cambio de tendencia. Según estos datos, A Coruña contaba en esos meses con 423 restaurantes y 1.336 establecimientos clasificados como cafeterías o café-bar.
Si comparamos la cifra de locales de bebidas de la Xunta (1.336) con la del INE de 2022 (1.222), se podría inferir un repunte de más de cien locales en apenas un año. Sin embargo, es crucial tomar estas cifras con cautela. La fuente de datos es distinta (Xunta vs. INE) y los criterios de clasificación o los momentos de la toma de datos pueden variar. No son datos directamente comparables para establecer una tendencia firme a corto plazo.
Además, incluso utilizando la cifra más alta de la Xunta para 2023 (1.336), el descenso de establecimientos de bebidas desde 2012 (1.476 según INE) seguiría siendo considerable, aproximadamente un 9,5%. Por tanto, aunque pudiera haber una ligera recuperación o una ralentización de los cierres, la caída acumulada en la última década sigue siendo un hecho innegable.
El presidente de los hosteleros, Héctor Cañete, también se muestra cauto respecto a un posible repunte significativo en 2023. No cree que se estén abriendo muchos más negocios, pero sí ve posible que "estén cerrando menos". La pandemia de COVID-19 provocó "muchos cierres", y es plausible que los negocios que lograron sobrevivir a esa difícil etapa sean ahora "más estables" y estén mejor preparados para resistir.
La Tendencia Año a Año: Un Descenso Constante
Si analizamos la serie histórica de datos del INE para A Coruña, el descenso en el número de bares ha sido una constante a lo largo de la última década, con pocas interrupciones. Desde los 1.476 establecimientos de 2012, la cifra fue disminuyendo año tras año hasta alcanzar los 1.378 en 2017. A principios de 2018 se registró un breve y leve repunte, llegando a 1.393, pero la tendencia a la baja se retomó rápidamente.
Es importante destacar que el descenso no fue únicamente consecuencia de la pandemia. Entre el 1 de enero de 2019 y el 1 de enero de 2020, justo antes de la irrupción del virus, el número de bares pasó de 1.294 a 1.215. Esto supuso una pérdida de 63 locales en un solo año, la segunda mayor bajada anual registrada en la serie del INE para la ciudad.
El mayor descenso, sin embargo, sí se produjo al año siguiente, en pleno impacto de la pandemia, cuando el volumen de establecimientos de bebidas se redujo en otras 79 unidades. Curiosamente, a lo largo de 2021, se registró una ligera subida, con siete locales más, quizás reflejando una cierta recuperación o adaptación tras lo peor de la crisis sanitaria.
El Contexto Nacional: A Coruña Refleja una Realidad Española
La tendencia observada en A Coruña no es un caso aislado. La pérdida de bares es un fenómeno que se replica a nivel nacional. En el conjunto de España, se estima que se pierden alrededor de 2.000 bares al año. Al mismo tiempo, y al igual que ocurre en A Coruña, el número de restaurantes en España tiende a aumentar, aproximadamente en un millar anual.
Esto sugiere que hay factores estructurales a nivel de país que están afectando de manera diferenciada a los bares tradicionales y a los restaurantes. Las nuevas tendencias de consumo, el cambio en los hábitos sociales, el aumento de los costes operativos y la falta de relevo en negocios familiares son elementos que probablemente influyen tanto a nivel local como nacional.
Preguntas Frecuentes sobre los Bares en A Coruña
¿Cuántos bares ha perdido A Coruña en los últimos 10 años?
Según datos del INE, A Coruña perdió 254 establecimientos de bebidas (bares, pubs, cafeterías) entre 2012 (1.476) y 2022 (1.222), lo que supone un descenso del 17,2%.
¿Por qué están cerrando principalmente los bares de barrio?
Los cierres se concentran en pequeños negocios, a menudo gestionados por personas mayores, que operan más por supervivencia que por gran rentabilidad. No generan suficiente interés comercial para atraer nuevos inversores o 'relevo generacional' cuando los propietarios originales se jubilan o cesan la actividad.
¿Es fácil gestionar un negocio de hostelería como un bar o restaurante?
Los profesionales del sector señalan que es mucho más difícil de lo que parece. Implica horarios muy duros, una gran carga de trabajo, una infinidad de gastos fijos y la necesidad de una gestión rigurosa para ser rentable.
¿Los restaurantes también están cerrando al mismo ritmo que los bares?
No, según el INE, el número de restaurantes en A Coruña se mantuvo exactamente igual entre 2012 y 2022 (417). Aunque hay cierres, se compensan con nuevas aperturas, algo que no ocurre al mismo nivel con los pequeños bares.
¿La pandemia de COVID-19 fue la única causa de los cierres?
No. La serie histórica del INE muestra que el descenso de bares ya era una tendencia constante antes de la pandemia. Sí es cierto que el mayor descenso anual se produjo en 2020, durante el primer año de la crisis sanitaria.
En definitiva, el paisaje hostelero de A Coruña, particularmente en lo que respecta a los bares, se encuentra en un proceso de transformación. Las cifras reflejan el adiós progresivo de un modelo de negocio, el del pequeño bar de barrio, que se enfrenta a desafíos como la falta de relevo, el aumento de los costes y la propia dificultad inherente a la actividad. Esta tendencia, compartida a nivel nacional, plantea interrogantes sobre el futuro de estos espacios tradicionales y su papel en la vida social de la ciudad.
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