03/05/2008
Kiss, la banda conocida por su maquillaje icónico, sus espectáculos explosivos y sus himnos de rock and roll a todo volumen, tiene en su discografía un éxito que, para muchos, resulta sorpresivo. Lejos de los riffs potentes y las letras sobre fiestas y rebelión, su canción más exitosa en las listas de popularidad es una emotiva balada. Esta es la historia de "Beth", la inesperada joya que rompió moldes y se convirtió en el mayor hit de la banda, demostrando que Kiss era capaz de mucho más que solo "Rock and Roll All Nite".
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Para entender el impacto de "Beth", debemos remontarnos a mediados de la década de 1970. Kiss ya había lanzado tres álbumes de estudio y se estaba consolidando como una fuerza del hard rock, pero aún no había logrado un éxito masivo e innegable en las listas de sencillos que los catapultara al estrellato definitivo. El baterista Peter Criss, cuyas contribuciones compositivas habían sido mínimas hasta ese momento, tenía el deseo de incluir una de sus propias canciones en el cuarto álbum de la banda, el ambicioso "Destroyer".

El Origen Poco Convencional de una Balada Icónica
La génesis de "Beth" es tan particular como su éxito. La canción nació de la pluma de Peter Criss y el guitarrista Stan Penridge, quienes compartieron banda en Chelsea antes de que Criss se uniera a Kiss. La idea inicial era una burla. Iba dirigida a la esposa de un compañero de banda, una mujer llamada Becky, quien supuestamente interrumpía constantemente los ensayos llamando para preguntar cuándo volvería su marido. De esta situación nació la primera estrofa: "Beck, I hear you callin', but I can't come home right now. Me and the boys are playin', and we just can't find the sound".
Con el tiempo, la historia de la inspiración de la canción evolucionó, y el propio Criss ha mencionado en diversas ocasiones que la compuso pensando en su primera esposa, Lydia. Independientemente de la musa exacta, la versión original era más acelerada y no necesariamente una balada sentimental. Cuando Criss presentó la demo, apodada "Beck", a Gene Simmons y Paul Stanley durante un viaje en limusina, lo hizo con una versión rápida, asumiendo que no estarían interesados en una balada. Sin embargo, Simmons y Stanley vieron potencial y sugirieron que se la mostrara al productor de "Destroyer", Bob Ezrin.
Ezrin, conocido por su enfoque innovador y a menudo teatral en la producción, estuvo de acuerdo en grabarla. Tenía una visión clara: creía firmemente que la canción sería un éxito. Su razonamiento era estratégico; mientras que la mayoría de las canciones de Kiss trataban sobre temas como el sexo y la fiesta, "Beth" era una canción de amor, algo con lo que "todos se relacionarían". Esta perspectiva fue clave para que una balada tan atípica para Kiss encontrara su lugar en un álbum como "Destroyer", lleno de himnos de rock.
Del Lado B al Éxito Inesperado: La Lucha por Lanzar "Beth"
El camino de "Beth" hacia la cima de las listas no fue sencillo. "Destroyer" fue lanzado el 4 de marzo de 1976 y alcanzó el puesto #11 en el Billboard 200, pero sus ventas comenzaron a disminuir. Los primeros dos sencillos, "Shout It Out Loud" y "Flaming Youth", no lograron igualar el éxito de "Rock and Roll All Nite", que hasta entonces era la canción más exitosa del grupo en Estados Unidos. Los ejecutivos de Casablanca Records estaban desesperados por encontrar un nuevo sencillo en el álbum que relanzara su popularidad.
Neil Bogart, presidente de Casablanca, buscó la opinión sincera del promotor y disc jockey Scott Shannon sobre qué canción de "Destroyer" tenía potencial de hit. Para su sorpresa, Shannon eligió "Beth". Bogart inicialmente desestimó la idea, sintiendo que la canción solo se había incluido en el álbum como un favor a Peter Criss. Ante la negativa de Bogart, Shannon contactó al vicepresidente Larry Harris, quien le reveló la aversión personal de Bogart por "Beth": era el nombre de su exesposa, y sentía que la letra reflejaba su proceso de divorcio.
Antes del lanzamiento del tercer sencillo, Bogart se fue de vacaciones a Acapulco. Pero no sin antes dar una orden muy específica: "Beth" debía ser lanzada como lado B del próximo sencillo, en un intento por minimizar sus posibilidades de éxito comercial. Durante su ausencia, se lanzó "Detroit Rock City" como sencillo, acompañado de "Beth" en el lado B, y se envió a las estaciones de radio. Para la desconcierto de los ejecutivos de Casablanca Records, los disc jockeys hicieron algo inesperado: comenzaron a transmitir el lado B, "Beth".
La canción rápidamente se convirtió en una de las más solicitadas por los oyentes. Ante la abrumadora respuesta, Larry Harris tomó la audaz decisión de reeditar el sencillo, colocando "Beth" como lado A. Un factor crucial en la popularidad inicial de "Beth" fue Rosalie Trombley, directora musical de la influyente estación CKLW ("The Big 8") en Windsor, Ontario, justo al otro lado del río Detroit. La hija de Trombley, fanática de "Beth", la convenció de añadirla a la lista de reproducción de CKLW. Después de que "Beth" se convirtiera en un éxito, Kiss le regaló a la hija de Trombley un disco de oro en agradecimiento.
Al regresar de sus vacaciones, Neil Bogart se vio obligado a aceptar la situación debido a la rotunda recepción comercial de la canción. "Beth" alcanzó el puesto #7 en la lista de éxitos de Estados Unidos, convirtiéndose en el mejor desempeño de un sencillo en la carrera de Kiss hasta ese momento. El 5 de enero de 1977, la canción recibió la certificación de disco de oro de la RIAA.
Impacto y Legado de la Balada Dorada
El éxito de "Beth" tuvo un impacto significativo que trascendió la propia canción. Impulsó drásticamente las ventas del álbum "Destroyer", permitiendo que el disco alcanzara la certificación de platino, un hito importante para la banda. La canción también fue reconocida con el premio a la Canción Favorita en los People's Choice Awards de 1977, un testimonio de su popularidad masiva más allá del núcleo de fans de rock.
Según el manager de Kiss, Bill Aucoin, "'Beth' fue una desviación tan grande que los fans no sabían qué pensar. Estaban sorprendidos". Esta balada con piano y orquestación contrastaba fuertemente con la imagen de Kiss como una banda de rock and roll crudo y potente. Sin embargo, esta diferencia fue parte de su atractivo.
Los críticos también señalaron la singularidad de "Beth". Allan Orski, en "Musichound Rock: The Essential Album Guide", escribió que la canción "marcó la pauta para innumerables (y menores) power ballads escupidas por varias bandas de hair metal durante los 80". Jason Josephes de Pitchfork sugirió que una razón de su éxito fue que era una canción "que a las chicas les gustaba (por lo tanto, a los chicos también les gustaba)", ampliando el atractivo de la banda a un público más amplio.
Shawn S. Lealos de AXS notó que la letra es un "ejemplo perfecto" de cómo "la vida de un músico de rock and roll no es para personas que quieren establecer una relación seria", reflejando el conflicto entre la vida en la carretera y las relaciones personales. Eduardo Rivadavia de Ultimate Classic Rock destacó la importancia de Aucoin en la inclusión de la pista, describiéndola como "inusual y excesivamente sentimental", pero argumentando que "quizás su mayor utilidad fue ayudar a muchos entre la base de fans predominantemente masculina de la banda a convencer a sus novias o esposas de acompañarlos a los shows".
Classic Rock la describió como una "balada de piano centelleante" que proporcionaba "un respiro útil en medio de la sangre y el trueno de los shows en vivo de Kiss". Ed Masley de The Arizona Republic encontró "extraño que el hit más alto de Kiss fuera cantado por el baterista Criss. Y aún más extraño que sea una balada orquestada que expresa una visión sorprendentemente empática de las mujeres y lo que tienen que pasar al tratar con tipos como Kiss".
Otras Versiones e Interpretaciones
A pesar de ser su mayor éxito, "Beth" no fue un elemento fijo en todos los conciertos de Kiss, especialmente después de la salida de Peter Criss. Eric Carr, quien reemplazó a Criss en la batería en 1980, nunca interpretó la canción en vivo durante su tiempo en la banda. Sin embargo, sí proporcionó la voz para una versión de estudio incluida en el álbum recopilatorio "Smashes, Thrashes & Hits" (1988).
Peter Criss, por su parte, ha revisitado la canción en varias ocasiones. Grabó una versión acústica para su EP de edición limitada "Criss" (1993), describiéndola como una forma de decir a los fans: "Estoy de vuelta y los amo, y solo ustedes, los fans de KISS, pueden obtener esto". La misma versión apareció más tarde en su álbum de estudio "Cat 1" (1994).
En 2012, se incluyó una versión de "Beth" en "Destroyer: Resurrected", una versión remezclada del álbum original. Criss, sin embargo, criticó este lanzamiento en una entrevista, preguntando retóricamente: "¿Por qué tocar una obra maestra?".
Preguntas Frecuentes sobre "Beth"
- ¿Quién escribió la canción "Beth"?
Fue escrita por Peter Criss y Stan Penridge. - ¿Por qué fue sorprendente que "Beth" fuera el mayor éxito de Kiss?
Fue sorprendente porque "Beth" es una balada suave y orquestada, lo cual contrastaba fuertemente con el estilo hard rock y la imagen ruidosa y visual de Kiss. - ¿Qué posición alcanzó "Beth" en las listas de éxitos?
"Beth" alcanzó el puesto #7 en la lista de sencillos de Estados Unidos (Billboard Hot 100), siendo el puesto más alto logrado por un sencillo de Kiss en ese momento. - ¿Ayudó "Beth" a las ventas del álbum "Destroyer"?
Sí, el enorme éxito de "Beth" impulsó significativamente las ventas del álbum "Destroyer", ayudándolo a alcanzar la certificación de platino. - ¿Fue "Beth" siempre planeada como un sencillo principal?
No. Inicialmente, el presidente de Casablanca Records, Neil Bogart, no quería lanzar "Beth" y ordenó que fuera el lado B del sencillo "Detroit Rock City". Fue la reacción positiva de los DJs de radio y el público lo que llevó a relanzarla como lado A. - ¿Ganó "Beth" algún premio?
Sí, "Beth" ganó el premio a la Canción Favorita en los People's Choice Awards de 1977.
En conclusión, "Beth" es mucho más que una simple canción en el catálogo de Kiss. Es una anomalía, una historia de éxito improbable que desafió las expectativas de la banda, la discográfica y el público. Nació de una broma, se transformó en una balada emotiva y, a pesar de la resistencia inicial, conquistó las ondas radiales y los corazones de millones. Su impacto no solo redefinió momentáneamente lo que un éxito de Kiss podía ser, sino que también demostró la versatilidad subestimada de la banda y, en particular, el talento vocal y compositivo de Peter Criss.
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