¿Quién está detrás del intento de golpe de Estado en Bolivia?

Intento de Golpe en Bolivia 2024: Detalles

09/09/2018

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El 26 de junio de 2024 quedará marcado en la historia reciente de Bolivia como el día en que la democracia fue puesta a prueba. Un sorpresivo despliegue militar en el corazón político del país, La Paz, generó alarma nacional e internacional. La pregunta que resonó de inmediato fue: ¿Quién estaba detrás de este intento de quebrantar el orden constitucional?

La respuesta principal apunta directamente al General Juan José Zúñiga, quien hasta poco antes de los sucesos fungía como Comandante General del Ejército. Fue él quien lideró a las tropas disidentes que ocuparon la céntrica Plaza Murillo, donde se encuentran el Palacio de Gobierno y el edificio de la Asamblea Legislativa. Las acciones de Zúñiga no fueron un rayo en cielo sereno; días antes, había generado controversia al declarar públicamente que las Fuerzas Armadas impedirían que el expresidente Evo Morales se postulara nuevamente en las elecciones de 2025 y que incluso lo arrestarían si intentaba hacerlo. Estas declaraciones derivaron en un escándalo que, según la información disponible, culminó en su destitución.

¿Quién dio el golpe de estado en Bolivia?
El golpe de Estado en Bolivia de 26 de septiembre de 1969 (Denominada por sus organizadores como Revolución del 26 de Septiembre ) fue liderado por el comandante militar Alfredo Ovando Candía contra el presidente constitucional Luis Adolfo Siles Salinas, exvicepresidente que había asumido el cargo tras la muerte de ...

El Clímax en Plaza Murillo

La mañana del 26 de junio comenzó con movilizaciones militares irregulares. A pesar de los rumores de su remoción la noche anterior, Zúñiga participó en un evento oficial. Sin embargo, la confusión persistía. Según el Ministro de Defensa, Edmundo Novillo, Zúñiga había sido cesado la noche previa en una reunión cordial, pero no había formalizado su renuncia. Reportes no oficiales indicaban descontento en las Fuerzas Armadas por esta demora. Zúñiga fue convocado a la sede de gobierno para ser formalmente relevado.

Mientras tanto, alrededor de las 9:00 a.m., empezaron a reportarse movimientos inusuales de tropas. Seis camiones militares fueron avistados, algo que el Ministro Novillo consideró “no normal”. Al mediodía, Novillo informó al presidente Luis Arce Catacora que no podía contactar a Zúñiga y que varias unidades militares se aproximaban a La Paz. El presidente, que se encontraba en El Alto, regresó de inmediato a la Casa Grande del Pueblo, el palacio presidencial.

El momento de mayor tensión se vivió alrededor de las dos y media de la tarde, cuando tropas armadas y vehículos militares tomaron el control de Plaza Murillo. La Ministra de la Presidencia, María Nela Prada, relató que el presidente se enteró de la gravedad de la situación al escuchar las sirenas y ver desde la ventana tanques militares ocupando la plaza. El Ministro de Gobierno, Eduardo del Castillo, intentó confrontar un vehículo militar en la puerta del palacio, gritando “¡Desmovilícense ahora!”, antes de regresar e informar al presidente que Zúñiga estaba en uno de los autos.

La Confrontación Directa

Desde las redes sociales, el presidente Arce denunció rápidamente las “movilizaciones irregulares” y llamó a respetar la democracia. Al mismo tiempo, contactó al expresidente Morales para advertirle del golpe en curso. Morales describió al presidente como “nervioso” durante su breve conversación y afirmó haberlo confrontado por haber promovido a Zúñiga y no haberlo destituido antes. Posteriormente, Morales también usó las redes sociales para movilizar a sus seguidores contra el intento golpista.

En la propia Plaza Murillo, el General Zúñiga se dirigió a los reporteros, flanqueado por soldados. Declaró que los tres jefes de las Fuerzas Armadas habían acudido a expresar su descontento y aseguró que el ejército “restauraría la democracia”, afirmando que sus acciones contaban con apoyo popular y que estaban “escuchando el grito del pueblo” ante la crisis. Zúñiga manifestó que reconocería a Arce como presidente “por ahora”, pero que se necesitaba un nuevo gabinete y la liberación de “presos políticos”.

Minutos después, en un acto de fuerza impactante, un vehículo blindado embistió la fachada del histórico Palacio Quemado, destruyendo el portón principal. Soldados enmascarados, liderados por Zúñiga, irrumpieron en la entrada mientras más tropas cerraban el perímetro de la plaza.

Dentro del Palacio Quemado, se produjo un tenso intercambio cara a cara entre el presidente Arce y el General Zúñiga. Arce confrontó a Zúñiga, exigiéndole que las tropas regresaran a sus cuarteles: “… ¡usted está llevando a cabo un golpe contra el pueblo boliviano! ¡No lo permitiré! Si usted se respeta como soldado, retire todas sus fuerzas. ¡Es una orden!”. En medio de gritos, Arce preguntó a Zúñiga si “iba a escucharle”. El General, rodeado de soldados y flanqueado por los jefes de la Fuerza Aérea, Marcelo Zegarra, y la Armada, Juan Arnez, respondió con un rotundo “no”. Arce dirigió la misma pregunta a los otros dos comandantes. Arnez también dijo “no”, pero Zegarra respondió “sí”. Las imágenes mostraron a Zúñiga abandonando el edificio poco después.

Falta de Apoyo y Rápida Resolución

A pesar de la retirada de Zúñiga del Palacio Quemado, el asedio en la Plaza Murillo continuó por un tiempo. Soldados se enfrentaron a fuerzas policiales que intentaron dispersarlos con gases lacrimógenos. Es crucial notar que el cuerpo policial no se unió al levantamiento; el jefe de policía, Álvaro Álvarez, había sido informado del complot pero se negó a participar. El intento de golpe comenzó a estancarse, un hecho que Zúñiga atribuyó posteriormente a la demora de unidades que debían llegar de Viacha y a la falta de apoyo de la Fuerza Aérea.

Dentro del palacio, solo quedaba el jefe de la Fuerza Aérea, Zegarra. Él acompañó al presidente Arce a la Casa Grande, donde tuvieron una breve reunión. Arce relató que insistió en que Zegarra reflexionara sobre las consecuencias. Minutos después, el presidente emitió un video urgiendo a la población a “movilizarse contra el golpe de Estado”.

La reacción interna e internacional fue rápida y unánime. El intento fue condenado por el oficialismo y la oposición tradicional en Bolivia, así como por una amplia gama de gobiernos y organismos internacionales. La Central Obrera Boliviana, el sindicato más grande del país, declaró una huelga general indefinida a nivel nacional y llamó a las organizaciones laborales a marchar hacia La Paz en defensa del gobierno.

Mientras el caos se desarrollaba afuera, el presidente Arce convocó apresuradamente una ceremonia para nombrar nuevos jefes de las tres ramas de las Fuerzas Armadas. “Sobre el estruendo de los gases lacrimógenos disparados contra manifestantes prodemocracia”, Arce juramentó a José Wilson Sánchez como jefe del Ejército, Renán Ramírez como jefe de la Armada y Gerardo Zavala como jefe de la Fuerza Aérea. El comandante de las Fuerzas Armadas, Gonzalo Vigabriel, fue implícitamente ratificado, habiendo permanecido leal.

El nuevo Comandante del Ejército, José Wilson Sánchez, tomó la palabra y ordenó a todas las unidades movilizadas regresar a sus cuarteles. Los vehículos blindados en la plaza se retiraron en minutos, seguidos por los soldados. La policía antidisturbios acordonó rápidamente el área alrededor del palacio. “Casi tan repentinamente como habían llegado, los soldados se fueron”, describió The Economist. En total, el fallido intento de golpe duró alrededor de tres horas.

Contexto Político y Acusaciones Cruzadas

El intento de golpe de Estado ocurrió en un contexto de creciente tensión política y económica en Bolivia. Una profunda división dentro del partido gobernante, el MAS, entre el expresidente Evo Morales y el actual presidente Luis Arce, ha dificultado la capacidad del gobierno para abordar una inminente crisis financiera. Esta brecha se amplió en los años posteriores a la asunción de Arce, culminando en 2023 con la aparente expulsión de Arce del MAS (aunque esto es un punto de disputa) y el anuncio de Morales de su candidatura para 2025, a pesar de que el Tribunal Constitucional revocó una ruling previa que le permitía postularse indefinidamente. A principios de 2024, el MAS se había fragmentado en facciones leales a Arce y a Morales.

La atmósfera política cargada se vio agravada por una creciente crisis económica. El estancamiento en el parlamento, afectado por la división del MAS, paralizaba la capacidad del gobierno para gestionar los problemas financieros de Bolivia. En medio de una calificación de aprobación decreciente, bloqueos de carreteras liderados por partidarios de Morales y crecientes protestas económicas de grupos laborales externos, Arce había pedido a las Fuerzas Armadas que lo defendieran de “planes siniestros que buscan un golpe suave o acortar [su] mandato”.

Tras su arresto, el General Zúñiga afirmó que el intento de golpe había sido una farsa orquestada por Arce para aumentar su apoyo popular. Opositores al gobierno, incluidos partidarios de Morales y la oposición tradicional, se aferraron a esta acusación, cuestionando el papel de la administración en el levantamiento militar. El presidente Arce ha negado categóricamente todas las acusaciones de un “autogolpe”.

Una Mirada Histórica: Golpes de Estado en Bolivia

Si bien el evento de junio de 2024 fue un intento fallido, Bolivia tiene una historia marcada por golpes de Estado militares que sí tuvieron éxito. Para responder a la pregunta “¿Quién dio el golpe de estado en Bolivia?” en un contexto histórico, podemos referirnos a eventos pasados.

Uno de los golpes más significativos ocurrió el 4 de noviembre de 1964. En esa fecha, los generales René Barrientos Ortuño y Alfredo Ovando Candía derrocaron al entonces presidente Víctor Paz Estenssoro. Tras este derrocamiento, se formó una junta militar. Aunque Ovando fue un actor clave en el golpe y aspiraba a la presidencia, Barrientos emergió como el nuevo gobernante debido a su mayor popularidad. La junta gobernante llegó incluso a crear una copresidencia Barrientos-Ovando en mayo de 1965, aparentemente con el objetivo de contener el descontento y la división dentro de las propias Fuerzas Armadas.

En este período, existían dos corrientes militares principales: una línea conservadora, asociada a la represión de la guerrilla de Ñancahuazú y representada por Barrientos, y una línea institucionalista, más ligada a los ideales de la Revolución de 1952 y representada por Ovando.

Tras la muerte de Barrientos en un accidente de helicóptero en abril de 1969, el vicepresidente civil Luis Siles Salinas asumió el cargo. Sin embargo, su gobierno carecía de una base política sólida y control sobre las Fuerzas Armadas, lo que generó tensiones con el comandante Ovando Candía. Ante la posibilidad de perder las elecciones previstas para 1970, a las que se había postulado, Ovando optó por tomar el poder por la fuerza. Se cree que Ovando admiraba el modelo autoritario y nacionalista del régimen militar peruano de Juan Velasco Alvarado y pudo haber estudiado ese modelo antes de su acción.

Estos ejemplos históricos ilustran cómo, en el pasado, figuras militares como Barrientos y Ovando sí lograron derrocar gobiernos constitucionales, a diferencia del intento fallido de Zúñiga en 2024.

Preguntas Frecuentes sobre el Intento de Golpe de 2024

  • ¿Quién lideró el intento de golpe del 26 de junio de 2024?
    El intento fue liderado por el General Juan José Zúñiga, entonces Comandante General del Ejército boliviano.
  • ¿Contra quién fue dirigido el intento de golpe?
    Estuvo dirigido contra el gobierno del presidente Luis Arce Catacora.
  • ¿Dónde ocurrieron los principales eventos?
    Los eventos principales se desarrollaron en la Plaza Murillo en La Paz, el centro político de Bolivia.
  • ¿Cuánto tiempo duró el intento de golpe?
    El intento de golpe duró aproximadamente tres horas, desde la ocupación de la Plaza Murillo hasta la retirada de las tropas.
  • ¿Tuvo éxito el intento de golpe?
    No, el intento de golpe fracasó rápidamente debido a la falta de apoyo militar y político significativo, la condena generalizada y la acción del presidente Arce para nombrar un nuevo alto mando militar.
  • ¿Cuál fue el contexto político previo al intento de golpe?
    El contexto incluía una profunda división entre Luis Arce y Evo Morales dentro del partido gobernante (MAS), tensiones políticas, una crisis económica y declaraciones controvertidas de Zúñiga días antes.
  • ¿El cuerpo policial apoyó el intento de golpe?
    No, las fuerzas policiales se opusieron al levantamiento y se enfrentaron a los soldados golpistas.
  • ¿Qué afirmó Zúñiga tras su arresto?
    Zúñiga afirmó que el intento de golpe había sido un “autogolpe” orquestado por el presidente Arce para aumentar su apoyo popular, una acusación que Arce ha negado categóricamente.

Tras la retirada de las tropas y el fracaso del intento de golpe, multitudes de partidarios del gobierno llenaron la Plaza Murillo en celebración. Desde el balcón de la Casa Grande del Pueblo, el presidente Arce se dirigió a los manifestantes, declarando que “los únicos que pueden sacarnos de aquí son ustedes” y gritando “¡Viva la democracia!”. El rápido desenlace del evento, a pesar de la gravedad de la movilización militar, subrayó la falta de cohesión interna entre los golpistas y la firmeza de la respuesta institucional y popular, al menos en las primeras horas críticas.

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