¿Qué pasó con el mocase?

MOCASE: Historia de Lucha por la Tierra

09/01/2016

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El Movimiento Campesino de Santiago del Estero, conocido por su acrónimo MOCASE, representa una de las experiencias organizativas más significativas de los sectores rurales subalternos en Argentina. Surgido en un contexto de profundas transformaciones agrarias impulsadas por políticas neoliberales y la expansión del modelo de agronegocio, este movimiento ha marcado un antes y un después en la lucha por la tierra y los derechos campesinos en la provincia y el país.

¿Qué pasó con el mocase?
En la actualidad, y desde principios de 2002, la organización se encuentra dividida. La ruptura del MOCASE significó la conformación de dos organizaciones con claras diferencias en cuanto a la forma organizativa, las estrategias, los recursos y los grupos de apoyo.

La provincia de Santiago del Estero, ubicada en el noroeste argentino, históricamente ha sido escenario de conflictos por la tierra y la explotación de sus trabajadores rurales. Desde el saqueo de recursos por compañías extranjeras en el siglo XX hasta el avance de los empresarios sojeros en las últimas décadas, las familias campesinas han enfrentado represión, pobreza y desalojos violentos. Es en este marco de despojo y "exclusión silenciosa", donde la violencia social aún no se traducía en un conflicto visible, que comienza a gestarse la resistencia. A mediados de los ochenta, con el apoyo de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) ligadas a la Iglesia Católica, se inició un proceso organizativo en distintas regiones de la provincia. Estas ONGs promovieron la asociación como camino para mejorar las condiciones de vida de los campesinos y otros sectores subordinados.

Los Orígenes y la Defensa de la Tierra

El 4 de agosto de 1990, en la localidad de Quimilí, se formalizó la creación del MOCASE. Su surgimiento respondió a una oleada sistemática de despojos de tierras a familias rurales que poseían una tenencia precaria. El avance de la frontera agropecuaria, incompatible con los modos de vida campesinos, se convirtió en el principal motor del conflicto. La organización se construyó sobre una identidad colectiva diversa, que incluía no solo a campesinos, sino también a peones, obreros, hacheros y changarines, unidos por la experiencia del trabajo subordinado y mal pago. La dignidad, el sentimiento de libertad y la necesidad de vincularse con otros fueron pilares fundamentales.

La estrategia central del MOCASE desde sus inicios fue la lucha por la tenencia de la tierra. Para ello, se basaron en el "discurso del derecho", utilizando fundamentalmente la prescripción veinteñal del Código Civil Argentino, que otorga el derecho de propiedad a quien ocupa un terreno por más de veinte años y le ha introducido mejoras. Esto permitió a los campesinos posicionarse como sujetos legítimos de reclamo frente a las usurpaciones, muchas veces apoyadas por los poderes públicos.

Entre los objetivos plasmados en su acta fundacional se encontraban: buscar soluciones a problemas comunes, ser representantes de los campesinos ante las autoridades, apoyar a las organizaciones que lo integraban respetando su autonomía, promover la capacitación en cooperativismo y gremialismo, y hacerse escuchar en los espacios de poder relacionados con la política agropecuaria.

La lucha del MOCASE no estuvo exenta de violencia. A pesar de la organización, la conflictividad por la tierra en el agro santiagueño no disminuyó. Tristemente, esta lucha se cobró vidas, como las de Cristian Ferreyra en 2011, Miguel Galván en 2012 y Héctor Reyes Corvalán en 2018, víctimas de la violencia asociada a los conflictos territoriales.

Un hito importante en la historia del movimiento fue el evento del 12 de octubre de 1998 en el paraje La Simona. Tractores y topadoras avanzaron sobre tierras campesinas en un intento de desalojo. La resistencia organizada de las familias y la movilización de otros miembros del MOCASE hasta el lugar, montando una carpa negra para visibilizar el conflicto, tuvo repercusión nacional y demostró el poder de la unidad campesina frente a los desalojos y el avance del agronegocio.

La Ruptura: Dos Ramas de un Mismo Tronco

A pesar de compartir objetivos fundamentales, el MOCASE experimentó una ruptura significativa a principios de 2002. Este quiebre, gestado a partir de discusiones sobre la estructura y la forma de toma de decisiones que se hicieron evidentes en el primer congreso provincial de 1999, dio origen a dos organizaciones distintas, aunque ambas continúan la lucha campesina.

Una de las ramas conservó el nombre original, MOCASE, y mantuvo la estructura organizativa de segundo grado, nucleando a organizaciones departamentales con delegados que conforman una mesa provincial. Esta mesa se reúne mensualmente y aborda diversos temas a través de distintas áreas (Cultura y Jóvenes, Educación, Promoción y Organización, Tierra, Producción y Comercialización, Ecología y Derechos Humanos, Salud y Mujer). Este sector mantuvo una alianza con el Programa Social Agropecuario (PSA) y, durante el "conflicto del campo" de 2008, formó parte del Frente Nacional Campesino.

La otra rama adoptó el nombre de MOCASE – Vía Campesina, marcando su vinculación con la organización internacional. Este sector optó por una estructura claramente descentralizada y horizontal. Sus miembros decidieron trabajar sin una comisión directiva vertical, organizándose por comisiones temáticas (Tierra, Producción y Comercialización, Educación, Agua y Caminos, Comunicación, Organización y Promoción, Salud). Una diferencia clave en este sector es la eliminación del sistema de votación para la toma de decisiones, procediendo en cambio por consenso, es decir, deliberando hasta alcanzar un acuerdo entre todos. Para facilitar la participación, las reuniones de las comisiones se realizan de forma rotatoria en distintas localidades. A nivel nacional, el MOCASE-Vía Campesina articula con el Movimiento Nacional Campesino e Indígena (MNCI), y a nivel internacional, con la Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC) y la Vía Campesina.

Si bien existen diferencias significativas en su estructura y estrategias de articulación, ambas organizaciones MOCASE y MOCASE-Vía Campesina comparten los objetivos fundamentales por los cuales nació el movimiento: la lucha por la tierra y el mejoramiento de las condiciones de vida de las familias campesinas.

CaracterísticaMOCASE (originario)MOCASE - Vía Campesina
EstructuraSegundo grado, mesa provincial, áreas temáticasDescentralizada, comisiones temáticas
Toma de DecisionesSistema de votaciónConsenso
Vínculo InternacionalNo especificado en la rupturaVía Campesina (CLOC)
Alianzas Nacionales (ejemplos)PSA, Frente Nacional CampesinoMNCI
Lugar de ReunionesCentralizado (capital)Rotatorio en distintas localidades

Del Derecho a la Tierra al Derecho al Territorio

El proceso organizativo del MOCASE, en sus distintas expresiones, ha permitido cuestionar y trascender las múltiples relaciones de desigualdad y opresión que afectan al campesinado santiagueño. Inicialmente enfocado en la defensa de la tenencia legal de la tierra basándose en derechos posesorios (como la prescripción veinteñal) para evitar los desalojos, el movimiento ha complejizado sus demandas a lo largo del tiempo. El derecho a la tierra se ha transmutado en el derecho al territorio.

¿Cuáles son los objetivos del mocase?
3.2 Desarrollo Rural Los objetivos del MOCASE son para solucionar los problemas de la tenencia de la tierra, avanzar sobre los derechos de los campesinos y mejorar la vida campesina con proyectos de desarrollo.

Esta perspectiva territorial ampliada incorpora en sus discursos conceptos como la función social de la propiedad, la Reforma Agraria Integral y la propiedad comunitaria. Ya no se trata solo de defender un predio individual, sino de reivindicar un espacio de vida que abarca no solo la tierra productiva, sino también los recursos naturales, la cultura, la identidad y las relaciones sociales.

En este marco, la Agroecología ha surgido como una propuesta central y un modelo alternativo al de la agricultura industrial y los agronegocios. Basada en el aprovechamiento de la diversidad social y de los sistemas agrícolas, la agroecología promueve la autonomía respecto a los insumos externos, la integración de diversas actividades productivas, la generación de tecnologías apropiadas y la revalorización de los conocimientos campesinos y ancestrales. Para el MOCASE, la agroecología no es solo una técnica productiva, sino un proyecto político y cultural que permite construir otra forma de desenvolvimiento.

Estrechamente ligada a la agroecología y la defensa del territorio está la demanda de la Soberanía Alimentaria. Este concepto implica la capacidad de los pueblos para definir sus propios sistemas alimentarios y agrícolas, cuestionando el qué, el cómo y el para quién de la producción agroalimentaria. El MOCASE reivindica el rol histórico del campesinado como productor directo de alimentos sanos y accesibles para la población, frente a un modelo que prioriza la producción de commodities (como la soja transgénica) para la exportación, a menudo a costa del hambre y el desplazamiento interno.

Así, la Reforma Agraria Integral, la Soberanía Alimentaria y la Agroecología se han convertido en los principios rectores de las estrategias políticas y jurídicas del movimiento para postular un modelo agropecuario y agroalimentario alternativo y combatir lo que denominan "fascismo social". Estas demandas permiten al MOCASE insertarse en debates actuales de alcance nacional e internacional, englobando a otros sectores sociales y demostrando que la cuestión campesina no es un asunto del pasado.

Transformaciones Internas y Cuestionamientos

El proceso organizativo del MOCASE también ha impulsado transformaciones internas en las comunidades que lo integran. Se han fomentado la conformación de cooperativas o redes de comercio justo para establecer relaciones más equitativas, intentando transformar las asimetrías entre productor y acopiador, patrón y asalariado, o agricultura familiar e industrial. También se han recuperado tradiciones y técnicas productivas ancestrales, como los sistemas agrosilvopastoriles, que habían sido dejados de lado por la "modernización".

Otro aspecto fundamental es el cuestionamiento de la ideología patriarcal. La organización ha trabajado para visibilizar y transformar la posición subordinada de las mujeres campesinas, promoviendo su participación y liderazgo en los distintos ámbitos del movimiento. Figuras como Doña Mirta Quiroga y Leticia Luna son ejemplos de mujeres con fuerte presencia y voz dentro del MOCASE-Vía Campesina.

Particularmente en el seno del MOCASE-Vía Campesina, el proceso de recuperación de la memoria histórica ha llevado a muchas comunidades a auto-reconocerse como pertenecientes a pueblos indígenas (como Lule-Vilela, Guaicurú, Diaguita, Sanavirón y Tonocoté). Esta (re)construcción de la identidad étnica es vista como una práctica descolonizadora que conlleva la lucha por el reconocimiento de las personerías jurídicas como pueblos indígenas, lo que implica el reconocimiento de su forma histórica de organizar la producción y la tenencia de la tierra en forma comunitaria.

Además, el movimiento ha desarrollado iniciativas autogestionadas en el ámbito educativo. La Escuela de Agroecología del MOCASE-VC y la participación en la Universidad Campesina (gestionada por el MNCI) son ejemplos de acciones para garantizar el acceso a una educación que respete la cultura campesina y los conocimientos producidos por el propio movimiento, ante la falta de garantías de este derecho por parte de la educación pública tradicional.

El MOCASE como Interlocutor y la Reconfiguración del Sujeto Campesino

A lo largo de sus más de treinta años de existencia, el MOCASE (en sus distintas expresiones) se ha consolidado como un interlocutor válido y con peso en el diseño e implementación de políticas públicas a nivel provincial y, en menor medida, nacional. Su capacidad de articulación con otras organizaciones y redes ha sido clave en este proceso.

El movimiento ha intervenido activamente en debates nacionales, como el "conflicto del campo" de 2008, donde la Mesa de Enlace de las entidades rurales tradicionales confrontaba al gobierno. El MOCASE ofreció una perspectiva crítica y diferenciada, señalando que Argentina ya no produce alimentos para su población (ya que la soja se destina a la exportación) y denunciando la expulsión de cientos de miles de familias campesinas y la concentración de la tierra, que considera una "reforma agraria al revés". Su discurso confrontó tanto a las entidades tradicionales, a las que acusó de representar los dictados del agronegocio, como al gobierno, al que responsabilizó por la profundización del modelo agrario vigente.

La emergencia y consolidación del MOCASE ha permitido repensar la forma en que se aborda la cuestión campesina en Argentina. Ya no se trata de un sujeto visto desde la carencia, condenado a la extinción por la lógica del capital. Tampoco es un proyecto folklórico del pasado o una acción conservadora. El MOCASE se postula como una acción política de liberación económica, ecológica, cultural y tecnológica. Ha demostrado la capacidad del sujeto campesino para insertarse en debates contemporáneos, proponiendo alternativas viables y justas al modelo dominante.

Preguntas Frecuentes sobre el MOCASE

¿Qué significa MOCASE?
MOCASE es el acrónimo del Movimiento Campesino de Santiago del Estero.

¿Cuál es el origen del Mocase?
La creación del Mocase fue un quiebre en la situación rural santiagueña. Con un crecimiento progresivo, 9 mil familias organizadas comenzaron a frenar topadoras, enfrentar guardias privados y se transformaron en un actor social que enfrentó a los empresarios, al poder judicial y político.

¿Cuándo y dónde se originó el MOCASE?
Se originó el 4 de agosto de 1990 en la localidad de Quimilí, provincia de Santiago del Estero, Argentina.

¿Por qué surgió el MOCASE?
Surgió como respuesta a la sistemática oleada de desalojos y despojos de tierras a familias campesinas por parte de empresas y particulares, en el contexto del avance del modelo de agronegocio y las políticas neoliberales de la década de 1980.

¿Cuál fue la estrategia inicial del MOCASE para defender la tierra?
La estrategia inicial se basó en el "discurso del derecho", utilizando la figura legal de la prescripción veinteñal del Código Civil Argentino, que reconoce el derecho de propiedad por la posesión prolongada y las mejoras introducidas en un terreno.

¿El MOCASE sigue siendo una única organización?
No, a principios de 2002, el MOCASE experimentó una ruptura y se dividió en dos organizaciones principales: el MOCASE (que mantuvo el nombre y una estructura más tradicional) y el MOCASE – Vía Campesina (que adoptó una estructura descentralizada y se vinculó con la organización internacional Vía Campesina).

¿Cuáles son las principales diferencias entre el MOCASE y el MOCASE – Vía Campesina?
Se diferencian principalmente en su estructura organizativa (vertical vs. horizontal), la forma de toma de decisiones (votación vs. consenso) y sus estrategias de articulación y alianzas, aunque comparten los objetivos fundamentales de la lucha campesina.

¿Cuáles son los principios rectores actuales del MOCASE-Vía Campesina?
Sus principios rectores son la Reforma Agraria Integral, la Soberanía Alimentaria y la Agroecología, entendidos como un modelo alternativo al agronegocio y una lucha por el derecho al territorio.

¿Qué significa la evolución de la demanda de "tierra" a "territorio" para el MOCASE?
Implica pasar de defender solo la posesión de un predio a reivindicar un espacio de vida integral que incluye la tierra, los recursos naturales, la cultura, la identidad, las relaciones sociales y la capacidad de definir el propio modelo productivo y alimentario.

¿El MOCASE ha impulsado transformaciones internas en las comunidades?
Sí, ha promovido la conformación de cooperativas, la recuperación de prácticas productivas tradicionales, el cuestionamiento del patriarcado, la (re)construcción de identidades indígenas y el desarrollo de iniciativas de educación autogestionada (como la Escuela de Agroecología).

¿El MOCASE ha enfrentado violencia en su lucha?
Sí, a pesar de la organización, la lucha por la tierra en Santiago del Estero ha sido violenta, resultando en desalojos forzados, agresiones y lamentablemente, asesinatos de miembros del movimiento.

¿Cuántas familias aproximadamente nuclea el MOCASE-Vía Campesina?
Según la información proporcionada, el MOCASE-Vía Campesina nuclea a unas 9 mil familias rurales.

Reflexiones Finales

La trayectoria del MOCASE, a pesar de la ruptura y las adversidades, demuestra la persistencia y la capacidad de adaptación de los movimientos campesinos frente a los embates del modelo dominante. Su lucha, que comenzó como una defensa urgente frente a los desalojos, ha evolucionado hacia una propuesta integral que desafía no solo la concentración de la tierra, sino también el modelo productivo, las relaciones de poder y las propias identidades de las comunidades. Al reconfigurar al sujeto campesino no desde la carencia sino desde su potencial transformador y al postular la Reforma Agraria Integral, la Soberanía Alimentaria y la Agroecología como pilares de un futuro distinto, el MOCASE continúa siendo una voz fundamental en la construcción de alternativas rurales justas y sostenibles en Argentina y más allá.

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