¿Son legales los transmisores FM en los Estados Unidos?

Las Frecuencias de Radio Más Bajas: ELF

08/05/2016

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Cuando pensamos en radio, usualmente imaginamos las estaciones de FM o AM que sintonizamos a diario, operando en rangos de frecuencia que van desde los cientos de kilohercios hasta los cientos de megahercios. Sin embargo, el espectro electromagnético se extiende mucho más allá, hacia dominios de frecuencias extraordinariamente bajas. En el extremo inferior de este espectro se encuentran las que son, quizás, las frecuencias de radio más bajas utilizadas y estudiadas: las Frecuencias Extremadamente Bajas, o ELF por sus siglas en inglés (Extremely Low Frequency).

¿Cuánto alcance tiene un transmisor de 30 watts?
El rango de emisión será de 15Km.

Las ondas ELF se sitúan generalmente en el rango de 0 a 300 hercios (Hz). Para poner esto en perspectiva, la frecuencia más baja que un ser humano puede percibir como sonido grave es de alrededor de 20 Hz, y la frecuencia de la corriente eléctrica en nuestros hogares es típicamente de 50 o 60 Hz. Esto significa que las ondas ELF operan en un rango que, en gran medida, se superpone con frecuencias audibles o incluso subsónicas, muy por debajo de las ondas de radio convencionales.

Es importante notar que, aunque el rango general se define entre 0 y 300 Hz, las definiciones específicas de ELF pueden variar ligeramente dependiendo del contexto. Algunas publicaciones científicas médicas, por ejemplo, se refieren a ELF en el contexto de campos magnéticos con frecuencias de 50 Hz o entre 50 y 80 Hz. Agencias gubernamentales como la NASA describen las ELF como radiación no ionizante con frecuencias entre 0 y 300 Hz. La Organización Mundial de la Salud (OMS), por su parte, ha utilizado el término ELF para referirse a los campos eléctricos y magnéticos en este rango. Esta variabilidad en la definición subraya la naturaleza amplia y a veces superpuesta de las categorías de frecuencia.

Una característica fundamental de las ondas en el rango ELF es su longitud de onda extremadamente larga. A 50 Hz, la longitud de onda en el aire es de aproximadamente 6.000 kilómetros, y a 60 Hz, es de unos 5.000 kilómetros. Debido a estas longitudes de onda tan grandes, en situaciones prácticas, los campos eléctricos y magnéticos actúan de forma independiente y se miden por separado, a diferencia de las ondas de radio de mayor frecuencia donde los campos están estrechamente acoplados.

Propagación y Usos Singulares de las Ondas ELF

La propagación de las ondas ELF es radicalmente diferente a la de las frecuencias más altas, y esta diferencia les otorga capacidades únicas que las hacen valiosas para aplicaciones muy específicas. Su longitud de onda masiva y su baja frecuencia les permiten penetrar materiales que bloquearían o atenuarían severamente las ondas de radio convencionales, incluyendo grandes volúmenes de agua salada y la corteza terrestre.

Uno de los usos más conocidos y estratégicamente importantes de las frecuencias ELF es la comunicación con Submarinos sumergidos. Las ondas de radio de mayor frecuencia no pueden penetrar significativamente el agua de mar, lo que dificulta la comunicación fiable con los submarinos que operan a profundidad. Las ondas ELF, aunque con una capacidad de transmisión de datos muy limitada (generalmente solo permiten enviar mensajes cortos y sencillos), son capaces de alcanzar los submarinos a grandes profundidades, sirviendo como un canal de comunicación unidireccional para transmitir órdenes o información crítica. Esta aplicación requiere transmisores gigantescos y antenas de longitudes kilométricas, dada la inmensa longitud de onda.

Pero la utilidad de las ELF no se limita al ámbito militar. También encuentran aplicación en la industria, por ejemplo, en el mantenimiento de Pipelines (tuberías). Se utilizan transmisores en el rango de 22 Hz montados en los dispositivos de limpieza o inspección que se insertan en las tuberías (conocidos como 'pigs'). La señal de campo magnético alterno emitida por el transmisor puede detectarse a través de las paredes metálicas del pipeline utilizando receptores externos. Esto permite rastrear la ubicación del pig mientras se desplaza por la tubería, o localizarlo si queda atascado. Es una técnica invaluable para la gestión y el mantenimiento de infraestructuras críticas.

El interés en las ELF no es exclusivo de grandes organizaciones. Algunos radioaficionados y entusiastas también experimentan con estas frecuencias. Utilizan antenas que varían en tamaño, desde unidades activas relativamente pequeñas hasta sistemas de miles de metros de longitud, aprovechando infraestructuras existentes como vallas, barandillas de carreteras o incluso vías de ferrocarril en desuso. Registran las señales ELF naturales y las reproducen a velocidades mucho mayores, lo que aumenta su tono y las traslada al rango de audio perceptible. Esto les permite observar y estudiar las fluctuaciones naturales de baja frecuencia en el campo electromagnético de la Tierra.

Además, desde la década de 2000, las frecuencias muy bajas se han empleado con éxito en la exploración geofísica de petróleo en el mar. La forma en que estas ondas interactúan con las diferentes capas geológicas puede proporcionar información valiosa sobre la presencia de depósitos de hidrocarburos.

Fuentes Naturales y Cósmicas de Ondas ELF

Las ondas ELF no son solo producto de la tecnología humana; también existen de forma natural en nuestro planeta y más allá. Una de las fuentes naturales más estudiadas es el fenómeno conocido como Resonancia de Schumann. La cavidad formada entre la superficie de la Tierra y la ionosfera actúa como un resonador gigante. Las descargas de rayos, que aunque predominantemente generan ondas de muy baja frecuencia (VLF), también producen un componente observable de ELF ('slow tail') que sigue al componente VLF. La onda fundamental de esta cavidad Tierra-ionosfera tiene una longitud igual a la circunferencia de la Tierra, lo que resulta en una frecuencia de resonancia de aproximadamente 7.8 Hz. Esta frecuencia, junto con modos de resonancia superiores a 14, 20, 26 y 32 Hz, aparece como picos distintivos en el espectro ELF natural, constituyendo las Resonancias de Schumann. Estas resonancias son un indicador constante de la actividad eléctrica global de la Tierra.

Más allá de la Tierra, también se han identificado tentativamente ondas ELF en Titán, una luna de Saturno. Se cree que la superficie de Titán es un pobre reflector de ondas ELF, lo que sugiere que las ondas podrían estar reflejándose en el límite líquido-hielo de un océano subterráneo de agua y amoníaco, predicho por algunos modelos teóricos. La ionosfera de Titán es más compleja que la de la Tierra, dividiendo su atmósfera en dos cámaras resonantes separadas. La fuente exacta de las ondas ELF naturales en Titán no está clara, ya que no parece haber una actividad de rayos tan extensa como en la Tierra.

El cosmos también puede ser una fuente de emisiones ELF extremadamente potentes. Se ha sugerido que los magnetares (estrellas de neutrones con campos magnéticos increíblemente fuertes) podrían emitir potencias de radiación ELF cien mil veces superiores a la producción de luz visible del Sol. El púlsar en la Nebulosa del Cangrejo, por ejemplo, irradia potencias de este orden a 30 Hz. Sin embargo, la radiación a esta frecuencia está por debajo de la frecuencia de plasma del medio interestelar, lo que hace que este medio sea opaco a ella y, por lo tanto, no puede ser observada desde la Tierra.

Debates sobre Exposición e Impacto: Salud y Ecología

La proximidad de las frecuencias ELF a las frecuencias de la red eléctrica y su omnipresencia, tanto natural como tecnológica, han generado debates y preocupaciones significativas sobre sus posibles efectos en la salud humana y el medio ambiente. Desde finales de la década de 1970, han surgido diversas teorías sobre la exposición a campos eléctricos y magnéticos (CEM) ELF.

Los campos magnéticos ELF externos inducen campos eléctricos y corrientes dentro del cuerpo. A intensidades de campo muy altas, esto puede causar estimulación nerviosa y muscular, así como cambios en la excitabilidad de las células nerviosas en el sistema nervioso central. A niveles de kV/m perceptibles por el ser humano, se ha descrito una sensación de hormigueo molesta en las áreas del cuerpo en contacto con la ropa, particularmente en los brazos, debido a la inducción de una carga superficial por los campos ELF. En estudios con voluntarios, un porcentaje de ellos describió las descargas de chispas (al tocar un objeto conectado a tierra mientras estaban bien aislados en un campo ELF) como dolorosas, con el porcentaje aumentando significativamente a medida que aumentaba la intensidad del campo.

Uno de los temas de mayor debate ha sido la posible correlación entre la exposición a largo plazo y de bajo nivel a campos ELF y la Leucemia infantil. Existe una alta incertidumbre al respecto. En octubre de 2005, la OMS convocó un grupo de trabajo de expertos científicos para evaluar los riesgos para la salud de la exposición a CEM ELF en el rango >0 a 100.000 Hz (100 kHz) con respecto a la Leucemia infantil. La exposición a largo plazo y de bajo nivel se evalúa como una exposición promedio a campos magnéticos de frecuencia de potencia residencial por encima de 0.3–0.4 μT. Se estima que solo entre el 1% y el 4% de los niños viven en tales condiciones.

Posteriormente, en 2010, un análisis conjunto de evidencia epidemiológica apoyó la hipótesis de que la exposición a campos magnéticos de frecuencia de red está relacionada con la Leucemia infantil. Sin embargo, otros estudios no han encontrado evidencia que respalde la hipótesis de que la exposición a ELF sea un factor contribuyente a la Leucemia en niños. Un estudio de 2014 estimó los casos de Leucemia infantil atribuibles a la exposición a campos magnéticos ELF en la Unión Europea (UE27), asumiendo que las correlaciones observadas en estudios epidemiológicos eran causales. Reportó que alrededor de 50 a 60 casos de Leucemia infantil podrían ser atribuibles anualmente, lo que corresponde a entre ~1.5% y ~2.0% de todos los casos incidentes de Leucemia infantil en la UE27 cada año. A pesar de esto, organizaciones como ICNIRP e IEEE consideran que la evidencia científica relacionada con posibles efectos para la salud de la exposición a largo plazo y de bajo nivel a campos ELF es insuficiente para justificar la reducción de los límites de exposición cuantitativos. En resumen, al evaluar todos los estudios en conjunto, algunas interpretaciones sugieren que la evidencia que apunta a que los CEM puedan contribuir a un mayor riesgo de cáncer es inexistente, aunque el debate científico continúa.

Más allá de la Leucemia, estudios epidemiológicos sugieren una posible asociación entre la exposición ocupacional a largo plazo a ELF y la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, esta área de investigación también presenta desafíos y no hay conclusiones definitivas.

El impacto Ecología de las señales ELF también ha generado preocupaciones. En 1984, un juez federal detuvo la construcción de una instalación relacionada con ELF, exigiendo más estudios ambientales y de salud. Este fallo fue anulado por un tribunal de apelaciones federal basándose en que la Marina de EE. UU. afirmó haber gastado más de $25 millones estudiando los efectos de los campos electromagnéticos, con resultados que indicaban que eran similares al efecto producido por las líneas de distribución eléctrica estándar. A pesar de esto, durante el tiempo que se utilizó una instalación ELF particular, algunos políticos continuaron pidiendo su cierre debido a preocupaciones ambientales. Se ha reconocido que los campos electromagnéticos ELF, típicamente en el rango de 0.3 Hz a 300 Hz, tienen diversos impactos Ecología tanto en la flora como en la fauna.

Tabla de Frecuencias ELF Clave y su Contexto

Rango/FrecuenciaDefinición/ContextoUso o Fuente Principal
0 - 300 HzRango general ELFComunicación de Submarinos, Detección
50 HzFrecuencia de red eléctrica (Europa)Estudios de campos magnéticos
60 HzFrecuencia de red eléctrica (América)Estudios de campos magnéticos
7.8 HzFundamental de la Resonancia de SchumannFuente Natural (Rayos, Cavidad Tierra-Ionosfera)
14, 20, 26, 32 HzModos superiores de la Resonancia de SchumannFuente Natural
22 HzFrecuencia específicaDetección en Pipelines
30 HzFrecuencia específicaEmisión de algunos Magnetars (Fuente Cósmica)
>0 a 100 kHzRango considerado por OMS en contexto saludEvaluación de riesgos por exposición
>0.3–0.4 μTNivel de campo magnético residencial consideradoEstudios sobre Leucemia infantil

Preguntas Frecuentes sobre las Ondas ELF

A continuación, respondemos algunas preguntas comunes sobre estas fascinantes y misteriosas frecuencias.

¿Qué significa la sigla ELF?
ELF significa Extremely Low Frequency, o Frecuencia Extremadamente Baja en español. Se refiere a la parte más baja del espectro de radiofrecuencia.

¿Cuál es el rango de frecuencia típico de las ondas ELF?
Generalmente, el rango de las frecuencias ELF se define entre 0 y 300 hercios (Hz). Este rango está muy por debajo de las frecuencias de radio convencionales.

¿Por qué se utilizan las ondas ELF para la comunicación con Submarinos?
Las ondas ELF tienen longitudes de onda muy largas que les permiten penetrar el agua de mar a grandes profundidades, algo que las ondas de radio de mayor frecuencia no pueden hacer. Esto las hace esenciales para la comunicación con Submarinos sumergidos, aunque la velocidad de transmisión de datos es muy baja.

¿Las ondas ELF son peligrosas para la salud humana?
Este es un tema de investigación y debate científico. Se ha estudiado la posible relación entre la exposición a campos ELF y la Leucemia infantil, así como el Alzheimer. Si bien algunos estudios epidemiológicos sugieren posibles correlaciones, la evidencia científica general no es concluyente y las principales organizaciones internacionales (como ICNIRP e IEEE) consideran que no hay suficiente evidencia para justificar la reducción de los límites de exposición actuales. Los efectos a intensidades de campo muy altas (estimulación nerviosa/muscular) están documentados, pero no se relacionan con la exposición ambiental típica.

¿Existen fuentes naturales de ondas ELF?
Sí, las ondas ELF se producen de forma natural. Las más conocidas son las Resonancias de Schumann, generadas por las descargas de rayos que resuenan en la cavidad entre la Tierra y la ionosfera. También se han identificado tentativamente en otros cuerpos celestes y se cree que los magnetares emiten en este rango.

¿Las ondas ELF tienen algún impacto en el medio ambiente?
Ha habido preocupaciones sobre el impacto Ecología de los campos ELF en la flora y la fauna. Aunque se han realizado estudios, el alcance exacto y la significancia de estos impactos son temas complejos y a veces controvertidos.

En conclusión, las frecuencias ELF representan un segmento fascinante y en gran medida invisible del espectro electromagnético. Con propiedades de propagación únicas, son vitales para aplicaciones tecnológicas muy específicas y son una parte intrínseca del entorno electromagnético natural de nuestro planeta. Si bien su uso y presencia han generado debates sobre salud y ecología, continúan siendo un área de interés científico y tecnológico.

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