28/08/2015
Sant Feliu de Llobregat, capital de la comarca del Bajo Llobregat y situada a pocos kilómetros de Barcelona, es una ciudad que palpita con una rica historia y vibrantes tradiciones. Su ubicación privilegiada entre el río Llobregat y las primeras elevaciones de la sierra de Collserola le otorga un paisaje particular, marcado por rieras y montañas emblemáticas.

La Fiesta Mayor de Sant Llorenç: Un Legado Medieval
El corazón festivo de Sant Feliu de Llobregat late con fuerza durante la celebración de su Fiesta Mayor Sant Llorenç. Aunque el texto proporcionado indica que un evento específico ya ha finalizado, esta fiesta es una cita anual ineludible que honra la tradición y convoca a la comunidad. Se trata de una celebración con profundas raíces históricas, que se remonta a la época medieval y que, a pesar de las naturales evoluciones a lo largo de los siglos, ha sabido conservar intacto su espíritu más auténtico.
En los años más recientes, la Fiesta Mayor ha experimentado un notable resurgimiento. Aprovechando la mayor presencia de vecinos y vecinas en la ciudad durante el mes de agosto, momento en que tradicionalmente se celebra, el evento ha recuperado el peso y la relevancia que tuvo en épocas pasadas, convirtiéndose en un punto de encuentro fundamental para los santfeliuenses y visitantes.
La organización de este magno evento recae en la dedicada Comisión de Fiesta Mayor de Sant Feliu. Esta comisión es el motor que planifica y coordina las diversas actividades que llenan de vida las calles de la ciudad durante esos días. Está integrada por entidades locales de gran arraigo, como la ACF, Seny i Ordre y el Calaix de Sastre, que trabajan conjuntamente para ofrecer una programación variada y atractiva para todos los públicos. Es recomendable consultar la programación específica de cada año para conocer el detalle de todas las iniciativas.
Geografía e Historia: Los Cimientos de Sant Feliu
Respecto a la superficie total del municipio en kilómetros cuadrados, la información proporcionada no especifica esta medida concreta. Sin embargo, sí nos ofrece una detallada descripción de su relieve y ubicación, elementos clave para comprender la identidad de Sant Feliu de Llobregat.
El territorio municipal está definido por la presencia del río Llobregat en su margen izquierda y por las primeras elevaciones de la majestuosa sierra de Collserola. Varias rieras surcan el municipio, canalizando las aguas de las sierras cercanas hacia el río. Entre las elevaciones más destacadas se encuentran el Puig d'Olorda, con sus 424 metros de altitud, el Turó Rodó (344 metros) y la Penya del Moro (255 metros). La altitud del municipio oscila significativamente, yendo desde los 10 metros a orillas del río Llobregat hasta los 424 metros del Puig d'Olorda. El centro urbano, punto neurálgico de la vida local, se sitúa a una altitud de 22 metros sobre el nivel del mar.
Sant Feliu está estratégicamente integrado en la comarca del Bajo Llobregat, de la cual ostenta la capitalidad. Su proximidad a la gran metrópoli de Barcelona es notable, encontrándose a tan solo 15 kilómetros de su centro. Esta conexión se ve facilitada por importantes vías de comunicación que atraviesan el municipio, como la autovía del Nordeste (A-2), la autovía B-23 que enlaza con la autopista del Mediterráneo (AP-7), y la carretera N-340, que al pasar por el núcleo urbano se convierte en una vía de carácter más local.
La presencia humana en la zona de Sant Feliu se remonta a tiempos inmemoriales. Hallazgos arqueológicos atestiguan la ocupación del territorio desde la prehistoria, con restos del Paleolítico en Can Albareda y del Neolítico en la cueva del Oro o de los Encantados, en la falda sur del pico de Olorda. La influencia de civilizaciones posteriores también es evidente, con restos íberos y romanos encontrados en diversos puntos como Les Grases o la plaza de la Vila.
Durante la época romana y parte de la Edad Media, la localidad fue conocida por diferentes nombres, como Ticiano, Tiano y Micano. El topónimo actual, Sant Feliu, aparece por primera vez de forma escrita como Sancti Felicis en un documento del año 1002, custodiado en el monasterio de San Cugat del Vallés. Este nombre tiene su origen en una ermita dedicada a este santo, lo que subraya la antigua conexión de la población con las tradiciones religiosas.
La historia religiosa y social de Sant Feliu es rica en acontecimientos. En 1524 se fundó la iglesia parroquial de San Lorenzo, un edificio que, aunque destruido durante la Guerra Civil, fue reconstruido posteriormente en el mismo lugar. De la construcción original, solo se conserva el campanario, cuya construcción se inició en 1892 y finalizó en 1933. Este campanario sirvió incluso como torre de vigilancia durante la Guerra Civil. La tradición campanera se mantiene viva gracias a la Cuadrilla de Campaneros, fundada en 1996, que se encarga de tocar las campanas y mantener el campanario. Es interesante destacar que, hasta la fundación de esta parroquia, Sant Feliu dependía eclesiásticamente de las parroquias vecinas de San Justo Desvern y San Juan Despí. Un episodio histórico notable fue el juicio por brujería a Blanca Bardiera, de origen occitano, que tuvo lugar en esta población y que afortunadamente terminó con su absolución.
El siglo XVII marcó la construcción de un importante palacio por parte de Jaime Falguera. Este edificio, conocido hoy como Palau Falguera, contaba con extensos jardines que llegaban hasta la orilla del Llobregat. La propiedad perteneció durante siglos a la familia del Marqués de Castellbell, descendientes de Jaime Falguera, quienes lo habitaron hasta bien entrado el siglo XX. Actualmente, el palacio y lo que queda de sus jardines son de titularidad municipal, un espacio recuperado para el disfrute público. Una curiosidad ligada a este palacio es la carroza de la familia Castellbell, que aún se conserva en las antiguas caballerizas y que fue inmortalizada en la obra teatral La Rambla de las Floristas de Josep Maria de Sagarra.
El progreso llegó a Sant Feliu con la inauguración de la estación de tren en 1855, parte de la línea que conectaba Barcelona con Villafranca. Otro edificio emblemático, el mercado municipal, se construyó en 1885, convirtiéndose en un punto neurálgico del comercio local. La relevancia de Sant Feliu en la comarca se consolidó en 1936, cuando fue designada capital del Bajo Llobregat. El continuo crecimiento y la acumulación progresiva de servicios e importancia le valieron el título de ciudad, concedido por el rey Alfonso XIII en 1929.
Durante el convulso periodo de la Guerra Civil Española, los topónimos con referencias religiosas fueron temporalmente suprimidos. En el caso de Sant Feliu, la ciudad fue rebautizada como Rosas del Llobregat, un nombre que hacía honor a la importante tradición local del cultivo de esta flor, que ha sido durante mucho tiempo un símbolo de la ciudad.
El siglo XX trajo consigo la industrialización. A principios de siglo, se instalaron numerosos talleres, inicialmente dedicados al sector textil y posteriormente al metalúrgico. La llegada de la energía eléctrica supuso el abandono de los antiguos vapores y el impulso definitivo de la industrialización, no solo en Sant Feliu sino en toda la comarca. Un hito importante en la historia local fue la fundación de Radio San Feliú en 1948, inicialmente bajo el nombre de Radio Juventud de San Feliú. A pesar de estar tutelada por las Juventudes del Movimiento de la época, la emisora logró gozar de una cierta independencia, convirtiéndose en una voz importante para la comunidad.
Sant Feliu de Llobregat también ha tenido su papel en eventos de relevancia internacional. La ciudad fue sede de los entrenamientos de voleibol durante los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992, demostrando su capacidad para acoger grandes eventos deportivos.
Más recientemente, en 2004, un cambio significativo en la estructura eclesiástica tuvo a Sant Feliu como protagonista. Una bula del papa Juan Pablo II designó a la archidiócesis de Barcelona como provincia eclesiástica y sede metropolitana, desgajando de ella dos nuevas diócesis. Sant Feliu de Llobregat fue elegida como una de estas nuevas sedes episcopales, lo que implicó la designación de un obispo propio y la elevación de su iglesia parroquial de San Lorenzo a la categoría de iglesia catedral, un hecho de gran importancia para la ciudad.
El Correfoc: La Noche se Tiñe de Fuego y Tradición
Uno de los actos más esperados y espectaculares de la Fiesta Mayor es, sin duda, el Correfoc. Este evento, que se celebra el sábado por la noche, transforma las calles en un torbellino de fuego, chispas y carreras, llenas de adrenalina y tradición. Con una duración aproximada de dos horas, el Correfoc es una cercavila (pasacalle) que reúne a las colles de fuego locales y a grupos invitados de otras poblaciones.
Los participantes en el Correfoc incluyen una variada representación de la cultura popular catalana ligada al fuego. Las colles de Diables i Bèsties locales, como La Garsa, El Drac, Diables La Garsa, Diables La Salut, Diables Rojos, El Tro de Falguera y La Mula, junto a sus músicos acompañantes, son los protagonistas. A ellos se suman otras colles de Sant Feliu como Els Cornuts, Els Trabucaires y Els Cremats. Es una tradición que cada colla de fuego de la ciudad invite a una colla de otra población, enriqueciendo aún más el evento.
La seguridad es un aspecto fundamental en la celebración del Correfoc. Diversas entidades y cuerpos trabajan conjuntamente para garantizar el buen desarrollo del acto. El Ayuntamiento y los coordinadores del Correfoc, que incluyen a representantes municipales y miembros de las colles locales, supervisan el funcionamiento y están atentos a cualquier imprevisto. La Policía Local juega un papel crucial regulando el tráfico, cortando las calles del recorrido y velando por la seguridad vial y cívica. Además, las unidades de la Creu Roja, determinadas por el Plan de Autoprotección, están presentes a lo largo del recorrido para proporcionar asistencia médica si fuera necesaria. A los propios participantes se les pide la máxima conciencia y responsabilidad, recomendando el uso de protección ocular, gorro, pañuelos y ropa adecuada, tal como se especifica en el Ban correspondiente y el programa de fiestas.
La preparación de la pirotecnia es una tarea delicada y crucial. La colla Els Cremats es la encargada de montar, siempre en colaboración y bajo la supervisión de la empresa de pirotecnia profesional responsable, las traques, cascadas y efectos pirotécnicos que se utilizan tanto en el espectáculo de la encendida inicial en la Plaça de la Vila como en el gran colofón final en la Plaça de l’Estació. También distribuyen la pirotecnia a las colles participantes, asegurando que todo esté listo para la explosión de color y sonido.
La atmósfera del Correfoc comienza a caldearse antes incluso de que caiga la noche. La concentración previa incluye la 'plantada' de las bèsties en la Plaça de la Vila, permitiendo al público admirarlas y fotografiarlas con la luz del día. Una 'tabalada', un pasacalle ruidoso y enérgico con las diferentes colles de percusión que participan, sirve para animar los espíritus y preparar el ambiente para lo que vendrá.
El inicio oficial del Correfoc está marcado por un momento simbólico y espectacular: la encendida del campanario. Este espectáculo pirotécnico que acompaña la iluminación del campanario anuncia la inminente aparición de las diferentes colles en la Plaça de la Vila, listas para iniciar el recorrido.
El recorrido habitual del Correfoc es un trayecto lleno de puntos emblemáticos de la ciudad. Se inicia en la Plaça de la Vila, epicentro de muchas celebraciones. A partir de ahí, la comitiva de fuego avanza por el carrer de Pi i Margall, seguido por Vidal i Ribas, el Passeig Nadal, Joan Batllori, Eugeni d’Ors, Creus, de Dalt y Constitució, hasta culminar en la Plaça de l’Estació. Es importante saber que la Comissió de Correfoc, designada anualmente por la FETS, puede proponer y realizar cambios en este recorrido si las circunstancias lo requieren, como obras en la calle o la celebración de aniversarios especiales.
A lo largo de todo el recorrido, cada colla de fuego sigue escrupulosamente las normas de seguridad establecidas. Estas normas abarcan desde la obligación de usar la indumentaria adecuada y la protección necesaria, hasta la correcta manipulación de la pirotecnia y la adopción de un comportamiento respetuoso hacia el público y los demás participantes.
El punto álgido del Correfoc llega con la encendida final en la Plaça de l’Estació. En este momento, la noche se ilumina por completo, creando un efecto visual impresionante gracias a la pirotecnia que se enciende simultáneamente, incluyendo cascadas de fuego que cubren la plaza. Diables, bèsties y participantes celebran el fin de fiesta con música y un ambiente de gresca y alegría. Una vez finalizado el espectáculo, las colles recogen su material y se dirigen a disfrutar de una merecida cena de germanor, un momento de compañerismo tras la intensidad del evento.
Pensando en los más pequeños, Sant Feliu de Llobregat también celebra el Correfoc Infantil. Esta versión mantiene la esencia y el espíritu del Correfoc de adultos, pero está cuidadosamente adaptada para que los niños puedan participar de forma segura y fomentar así su integración en las futuras colles de fuego de la ciudad. Al igual que el evento principal, está precedido por una tabalada por las calles. Las colles de fuego, tanto de adultos como las infantiles, y las bèsties locales recorren un tramo similar al del Correfoc principal, entre la Plaça de la Vila y la Plaça de l’Estació. La principal diferencia radica en el tipo de pirotecnia utilizada, que está adaptada a la edad del público infantil, siendo menos intensa pero manteniendo el espectáculo visual. La indumentaria característica de todo correfoc, con trajes protectores, se mantiene también en la versión infantil.
Comparativa: Correfoc Adulto vs. Correfoc Infantil
| Característica | Correfoc Adulto | Correfoc Infantil |
|---|---|---|
| Público Principal | Adultos y jóvenes | Niños y familias |
| Intensidad Pirotecnia | Alta intensidad, chispas y ruido | Baja intensidad, adaptada para niños |
| Recorrido | Habitualmente de Plaça Vila a Plaça Estació (puede variar) | Habitualmente de Plaça Vila a Plaça Estació |
| Duración Aprox. | 2 horas | Menor que el de adultos |
| Participantes | Colles locales y invitadas (adultos) | Colles locales (adultos y niños), bèsties locales |
| Preparación | Montaje profesional con Els Cremats | Adaptada, con pirotecnia específica |
| Seguridad | Ayuntamiento, Policía Local, Creu Roja, normas estrictas | Supervisión y adaptación para niños |
Preguntas Frecuentes sobre Sant Feliu de Llobregat
- ¿Cuándo se celebra la Fiesta Mayor de Sant Feliu de Llobregat?
- La Fiesta Mayor principal es la de Sant Llorenç, que tradicionalmente se celebra en el mes de agosto. Aunque el texto menciona un evento finalizado, es una celebración anual con raíces medievales.
- ¿Qué es el Correfoc?
- Es un evento tradicional y espectacular que forma parte de la Fiesta Mayor. Consiste en un pasacalle nocturno con grupos de 'diables' y 'bèsties' que lanzan fuegos artificiales y chispas, creando un ambiente de fuego y tradición.
- ¿Cuál es el recorrido del Correfoc?
- El recorrido habitual comienza en la Plaça de la Vila y transcurre por diversas calles céntricas como Pi i Margall, Vidal i Ribas, Passeig Nadal, Joan Batllori, Eugeni d’Ors, Creus, de Dalt y Constitució, finalizando en la Plaça de l’Estació. No obstante, puede haber pequeñas variaciones cada año.
- ¿El texto indica cuántos kilómetros cuadrados tiene Sant Feliu de Llobregat?
- No, el texto proporcionado describe la geografía y el relieve del municipio, mencionando altitudes y la presencia del río y la sierra, pero no especifica su superficie total en kilómetros cuadrados.
- ¿Es seguro participar en el Correfoc?
- La organización implementa importantes medidas de seguridad con la participación del Ayuntamiento, Policía Local y Creu Roja. A los participantes se les recomienda encarecidamente seguir las normas y utilizar indumentaria y protección adecuadas (gorro, pañuelo, ropa de algodón).
- ¿Hay Correfoc para niños?
- Sí, existe el Correfoc Infantil, una versión adaptada para los más pequeños con pirotecnia de menor intensidad y un recorrido similar, diseñado para fomentar su participación de forma segura.
- ¿Qué importancia histórica tiene Sant Feliu de Llobregat?
- La ciudad tiene una historia muy rica, con vestigios desde la prehistoria, pasando por épocas romana y medieval. Ha sido capital de comarca desde 1936, obtuvo el título de ciudad en 1929 y se convirtió en sede episcopal en 2004, además de tener un pasado ligado a la industria y la agricultura (rosas).
Sant Feliu de Llobregat es, por tanto, una ciudad con una identidad marcada por su historia, su particular geografía y, sobre todo, por la vitalidad de sus tradiciones populares. La Fiesta Mayor de Sant Llorenç, con el espectacular Correfoc como uno de sus actos centrales, es el mejor ejemplo de cómo la ciudad celebra su legado y mira hacia el futuro, invitando a locales y visitantes a ser parte de su vibrante cultura.
Si quieres conocer otros artículos parecidos a Sant Feliu de Llobregat: Fuego, Historia y Fiesta puedes visitar la categoría Radio.
