26/11/2008
En el vibrante escenario de la radio argentina, pocas emisoras resuenan con la fuerza y el significado de FM La Tribu 88.7. Más que una simple frecuencia en el dial, La Tribu se ha consolidado a lo largo de décadas como un verdadero proyecto cultural, político y social, un espacio de resistencia y creación colectiva que nació en un momento clave de la historia argentina y ha sabido adaptarse y crecer sin perder su esencia.
https://www.youtube.com/watch?v=@SomosLaTribuFM
Su historia es la de la persistencia, la autogestión y la convicción de que los medios de comunicación pueden y deben ser herramientas al servicio de la comunidad, ofreciendo voces y perspectivas que a menudo son silenciadas por los circuitos comerciales. Es un relato que entrelaza la militancia estudiantil, la lucha por la democratización de la palabra y la construcción de un espacio físico y simbólico de encuentro.

El Nacimiento: Desde la UBA a la Clandestinidad
Los orígenes de FM La Tribu se remontan a un momento particular de la Argentina: el año 1989. Apenas unos años después de la recuperación de la democracia, tras el oscuro período de la dictadura militar que dejó profundas heridas en el tejido social y político del país, un grupo de jóvenes estudiantes de la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires (UBA) decidió dar un paso audaz.
Estos estudiantes, identificados con la militancia del Frente Amplio Estudiantil Santiago Pampillón (FAESP), compartían una inquietud fundamental: la necesidad de contar con medios de comunicación independientes. Veían a los grandes multimedios y medios masivos como aparatos informativos que a menudo presentaban una única perspectiva, y anhelaban construir un espacio donde pudieran mostrar otras realidades, otras voces, otros enfoques.
Esta idea no surgió de la nada. Se nutrió de la rica tradición de las radios comunitarias que ya existían en Argentina, así como de experiencias inspiradoras de otros países latinoamericanos que también luchaban por la democratización de la comunicación en contextos complejos, como Radio Sandino en Nicaragua o Radio Farabundo Martí en El Salvador. Estas referencias sentaron las bases para un proyecto que entendía la radio no solo como un medio de transmisión, sino como una herramienta de organización y participación social.
Así, impulsados por este espíritu, el 19 de junio de 1989 comenzaron las emisiones de prueba de esta nueva emisora. En aquel entonces, no tenían un nombre definido y operaban en la más estricta clandestinidad. La ley de radiodifusión vigente era la promulgada por la dictadura militar, una normativa que no contemplaba ni permitía la existencia legal de iniciativas como esta. Emitir sin una licencia oficial las colocaba al margen de la ley, pero la convicción de la necesidad de su existencia superaba las restricciones burocráticas y legales del momento.
Primeros Pasos y el Nombre
Las primeras transmisiones de esta radio sin nombre se realizaron desde un modesto departamento alquilado. Ubicado en un piso 14 de un edificio en la esquina de Gascón y Sarmiento, en el tradicional barrio porteño de Almagro, este espacio se convirtió en el primer hogar de la emisora. Era un lugar pequeño, un departamento de tres ambientes que debió adaptarse para albergar los equipos necesarios y a las personas que daban vida al proyecto.
La dirección inicial de la radio estaba conformada por un grupo de visionarios: Ernesto Lamas, Hugo Lewin, María Cabrejas, Ivana Erlichmann, Viviana Rybak y Débora Gornitz. Ellos fueron quienes lideraron los primeros pasos, enfrentando los desafíos técnicos, legales y organizativos de poner una radio en el aire desde cero.
Uno de los primeros debates fue, lógicamente, el nombre. En una primera votación interna, se decidió bautizar la emisora como FM Revuelta. Sin embargo, este nombre duró muy pocos días. La identidad del grupo se construía en la práctica, en la convivencia y en la reflexión colectiva. Jugando con la idea de que eran un conjunto diverso de personas, con distintas ideas y procedencias pero unidas por un proyecto común, empezaron a definirse a sí mismos como una "tribu de tribus". Esta autodefinición resonó profundamente y terminó por dar nombre a la emisora: FM La Tribu.
El lanzamiento oficial, ya con el nombre adoptado, se realizó en la misma facultad de Ciencias Sociales de la UBA, el lugar donde había germinado la idea original. Sin embargo, la operación desde el departamento de Gascón pronto generó inconvenientes. La presencia de una radio clandestina, con sus equipos y actividades, no tardó en despertar el enojo y las quejas de los vecinos del edificio, quienes veían con recelo o preocupación aquella iniciativa poco convencional en su tranquilo edificio residencial.
La Década de los 90 y el Traslado a Lambaré
La situación en el departamento de Gascón se volvió insostenible. Las quejas vecinales y la incomodidad de operar en un espacio tan limitado y poco adecuado para una radio forzaron la búsqueda de un nuevo hogar. La vida de la radio en aquel piso 14 había llegado a su límite.
Afortunadamente, la oportunidad no tardó en aparecer. A solo cinco cuadras de distancia, también en el barrio de Almagro, existía una casa en la calle Lambaré al 800 que se había convertido en un centro cultural alternativo. Este lugar tenía una historia particular: había funcionado previamente como hotel de inmigrantes, lo que le confería una arquitectura y una disposición espacial singulares. Para la gente de La Tribu, esta casona ofrecía un potencial enorme, un espacio mucho más amplio y con una vocación comunitaria que se alineaba perfectamente con sus propios ideales.
En septiembre de 1990, el colectivo de La Tribu ocupó una de las habitaciones de esta casona. Este fue el inicio de una nueva etapa. Desde allí, comenzaron a transmitir todos los días, consolidando su presencia en el aire y en el barrio. La casona de Lambaré 873 se convertiría, con el paso del tiempo, en sinónimo de La Tribu, un espacio físico que alberga no solo la radio, sino también múltiples actividades culturales, formativas y sociales.

Un Ataque y la Resiliencia
La existencia de La Tribu, con su perfil crítico e independiente, no estuvo exenta de dificultades y ataques. El 30 de agosto de 1993, la casona de Lambaré sufrió un ataque directo. La radio fue objeto de un atentado con bombas molotov.
Este violento acto, que buscaba evidentemente silenciar la voz de la emisora, afortunadamente no tuvo consecuencias mayores en cuanto a víctimas. No hubo heridos ni fallecidos. Sin embargo, sí provocó daños materiales, destruyendo la entrada de la casa de Lambaré. El ataque fue un recordatorio de que la labor de comunicación alternativa y crítica a menudo enfrenta resistencia y violencia, pero también demostró la resiliencia del proyecto. Lejos de amedrentarse, la comunidad de La Tribu se fortaleció y continuó adelante con su labor.
Producción Cultural y Proyectos
FM La Tribu es mucho más que una radio. Se define a sí misma como un colectivo de comunicación y cultura, y esta definición se ve reflejada en la vasta cantidad y diversidad de proyectos que impulsa y de los que forma parte. La casona de Lambaré se ha convertido en un verdadero centro de producción cultural.
La Tribu forma parte activa de redes y colectivos más amplios. Un ejemplo es Interconexiones, un colectivo que nuclea a diversas experiencias de comunicación alternativa y comunitaria de la región, como ECO - Educación y Comunicación de Chile, FM El Puente de Uruguay, La Crujía de Argentina y Radio Viva de Paraguay. Juntos, estos colectivos han llevado adelante proyectos significativos.
En 2009, por ejemplo, produjeron el documental "Distorsión Armónica". Esta producción audiovisual exploró la realidad y el trabajo de 12 radios comunitarias, ciudadanas y alternativas de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. La decisión de distribuir este documental bajo una licencia Creative Commons subraya el compromiso de La Tribu con los principios de la cultura libre y el acceso abierto al conocimiento y la producción cultural.
El compromiso con la cultura libre se manifiesta también en eventos como el 2º Festival de Cultura Libre y Copyleft, denominado Fábrica de Fallas, que realizaron en noviembre de 2009. Este festival fue un punto de encuentro para numerosos activistas de la cultura libre, así como para representantes de otros movimientos sociales y campesinos, como el Mocase (Movimiento Campesino de Santiago del Estero), Vía Campesina o movimientos mapuches. Estos encuentros refuerzan la idea de La Tribu como un espacio de articulación entre distintos actores sociales y culturales.
Además de producciones audiovisuales y festivales, La Tribu ha incursionado en la producción discográfica y editorial. Han editado discos como «A Bush no le va a gustar» y «Todos queremos volver a casa», este último realizado junto a los trabajadores del Subterráneo de Buenos Aires. También han publicado libros, como «Muerde», y numerosos otros bienes culturales diversos. Estas producciones son una muestra de su capacidad para generar contenido propio y para colaborar con otros actores sociales en la difusión de sus mensajes y luchas.
Desde 2011, La Tribu organiza un evento que se ha vuelto un referente en su tipo: el festival anual de cine de animación "Cartón". La casona de Lambaré 873 funciona como sede principal de este festival, que convoca a realizadores de decenas de países. Durante el festival, se proyectan cortometrajes (y algunos largometrajes), se realizan charlas, talleres y se otorgan premios, consolidando a La Tribu como un espacio clave para la difusión y promoción del cine de animación independiente.
Reconocimientos Internacionales
La labor de FM La Tribu no solo ha tenido impacto a nivel local y regional, sino que también ha sido reconocida internacionalmente. En 2007, recibieron un prestigioso galardón: el Premio Nuevo Periodismo CEMEX+FNPI. Este premio es otorgado por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, presidida en aquel entonces por el célebre escritor Gabriel García Márquez.
El reconocimiento les fue otorgado por una investigación periodística de gran relevancia social: un trabajo que reveló las condiciones de trabajo semiesclavo en talleres textiles de Buenos Aires. Este premio destacó la calidad y el impacto social del periodismo de investigación realizado desde un medio comunitario y alternativo, poniendo de manifiesto la capacidad de La Tribu para generar contenido de calidad y relevancia pública.
Además, han recibido otros reconocimientos, como el Premio de la Cadena Hispanoamericana de Noticias Periodismo Documental (Guillermo Gauna) y premios de la Fundación FLIDES (Fundación para el Liderazgo y Desarrollo Social). Estos galardones son un testimonio del valor de su trabajo en el ámbito de la comunicación, el periodismo y el desarrollo social.
¿Quiénes son los integrantes y cuál es la programación actual?
La información proporcionada describe a La Tribu como un colectivo de comunicación y cultura que funciona en la casona de Lambaré 873, barrio de Almagro. Se presenta como un espacio de juego colectivo, de generación de cortocircuitos en el sistema, con puertas abiertas, parlantes encendidos y código abierto. Menciona ser FM 88.7 y un centro de capacitación y producción audiovisual, digital y editorial, además de contar con un bar-territorio y promover la cultura libre y la comunicación alternativa.

Sin embargo, la información específica sobre la lista completa de integrantes actuales o una descripción detallada y actualizada de su programación diaria no se encuentra disponible en el texto base. La Tribu, al ser un colectivo, la composición de sus participantes puede ser dinámica. Su programación, si bien se caracteriza por ser alternativa y comunitaria, no se detalla en la fuente.
Preguntas Frecuentes sobre FM La Tribu
Aquí respondemos algunas preguntas comunes basadas en la información disponible sobre FM La Tribu:
- ¿Cuándo nació FM La Tribu?
FM La Tribu comenzó sus emisiones de prueba el 19 de junio de 1989.
- ¿Quiénes la fundaron?
Surgió como una iniciativa de un grupo de estudiantes de Ciencias de la Comunicación de la UBA, militantes del FAESP. La dirección inicial incluía a Ernesto Lamas, Hugo Lewin, María Cabrejas, Ivana Erlichmann, Viviana Rybak y Débora Gornitz.
- ¿Por qué se llama La Tribu?
Tras descartar el nombre "FM Revuelta", los miembros decidieron presentarse como una "tribu de tribus", adoptando finalmente ese nombre.
- ¿Dónde se encuentra FM La Tribu?
Actualmente funciona en la casona de la calle Lambaré 873, en el barrio de Almagro, Ciudad de Buenos Aires. Sus primeras emisiones fueron desde un departamento en Gascón esquina Sarmiento.
- ¿Es una radio legal?
Inicialmente, operaba como una emisora clandestina bajo la ley de radiodifusión vigente en 1989, promulgada por la dictadura militar, que no contemplaba este tipo de iniciativas. Con el tiempo, el marco legal para las radios comunitarias en Argentina ha evolucionado.
- ¿Qué tipo de radio es?
Se define como un colectivo de comunicación y cultura, una radio comunitaria, ciudadana y alternativa, comprometida con la cultura libre y la producción independiente.
- ¿Qué actividades realiza además de radio?
Es un centro de capacitación y producción audiovisual, digital y editorial. Forma parte de colectivos regionales como Interconexiones. Organiza eventos como el festival de cine de animación "Cartón" y festivales de cultura libre. También cuenta con un bar-territorio.
- ¿Ha recibido premios?
Sí, ha recibido importantes reconocimientos, destacándose el Premio Nuevo Periodismo CEMEX+FNPI en 2007 por una investigación sobre trabajo semiesclavo, y otros premios por periodismo documental.
- ¿Sufrió algún ataque?
Sí, en 1993 la casona de Lambaré sufrió un ataque con bombas molotov, que causó daños materiales pero no víctimas.
La historia de FM La Tribu es un ejemplo inspirador de cómo la comunicación puede ser una herramienta de transformación social y cultural, un espacio donde la diversidad de voces encuentra un lugar para expresarse y donde la cultura se construye de manera colectiva y libre.
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