19/11/2011
La vida de Leonard Cohen, el aclamado poeta y músico canadiense, estuvo marcada por una profundidad lírica que resonó en generaciones. Sin embargo, sus últimos años también estuvieron teñidos por desafíos personales significativos, incluyendo un doloroso conflicto legal y financiero que lo obligó a regresar a los escenarios tras un retiro espiritual.

Este periodo, aunque difícil, demostró la resiliencia del artista y añadió una capa más a su ya compleja y fascinante historia. Desde batallas judiciales hasta la creación de su música final, pasando por el respeto mutuo con otros gigantes de la música, el final de la vida de Cohen fue tan rico y multifacético como su obra.
El Conflicto con su Mánager: Robo y Acoso Constante
Uno de los episodios más turbulentos en la vida reciente de Leonard Cohen fue el prolongado conflicto con su ex mánager, Kelley Lynch. La relación, que se extendió por 17 años y comenzó cuando Lynch era una amiga de la familia (cuyos padres también trabajaron con Cohen), se deterioró drásticamente tras descubrirse irregularidades financieras.
Cohen despidió a Lynch a finales de 2004, después de recibir información de que los informes optimistas sobre sus inversiones eran falsos. Pronto descubrió que la mayor parte de las ganancias de su carrera habían desaparecido. En 2005, Cohen la demandó, alegando que le había robado 5 millones de dólares de sus cuentas personales e inversiones, dejándolo prácticamente en la indigencia. La corte falló a su favor, ordenando a Lynch pagarle 9.5 millones de dólares. Sin embargo, según sus abogados, Lynch no pudo ser localizada, y el dinero nunca fue recuperado ni ella enfrentó cargos criminales por el robo.
La situación financiera resultante de este robo fue el principal catalizador que impulsó a Cohen, quien había pasado cinco años en un monasterio budista Zen en California, a regresar a las giras mundiales. Este regreso no solo fue una necesidad económica para reparar el agujero en su fondo de jubilación, sino que también resultó ser un éxito artístico rotundo. Sus maratónicas giras por Europa, América del Norte y Australasia recibieron críticas entusiastas y fueron enormemente populares. Billboard informó que solo la gira mundial de 2009 le reportó a Cohen 9.5 millones de dólares, una cifra irónicamente similar a la que se le debía.
Pero el conflicto con Lynch no terminó con la sentencia civil. Según Cohen, la campaña de acoso por parte de su ex mánager comenzó poco después de su despido. Inicialmente con unas pocas llamadas, estas se aceleraron a 20 o 30 al día, tornándose cada vez más amenazantes. Lynch ignoró las órdenes de alejamiento y, según el testimonio de Cohen en la corte, la acosó con miles de correos de voz largos y abusivos, y correos electrónicos divagantes que podían alcanzar las 50 páginas. En estos mensajes, lo denunciaba como un “hombre enfermo” y un “ladrón común”, sugiriendo incluso que “necesitaba ser abatido y disparado”. Frases como “‘Cohen va a ser ahorcado’ no son agradables de escuchar”, declaró secamente el cantante ante el jurado.

El acoso persistente llegó a hacer que Cohen temiera por su vida, sintiéndose constantemente consciente de su entorno y preocupado cada vez que un coche disminuía la velocidad cerca de él. Los fiscales presentaron al jurado diez carpetas de correos electrónicos impresos que Cohen había recibido de Lynch solo desde febrero de 2011.
En 2012, Kelley Lynch, de 55 años, fue finalmente declarada culpable de acoso por un jurado en Los Ángeles. Fue sentenciada a 18 meses de prisión en California y cinco años de libertad condicional por lo que el juez sentenciador, Robert C Vanderet, calificó como un “largo e implacable aluvión de comportamiento acosador”. Aunque su defensa argumentó que los mensajes eran “gritos de ayuda” tras el deterioro de su reputación por el fallo de 2005, la fiscal Sandra Jo Streeter sostuvo que Lynch se había embarcado en la campaña de acoso como venganza. “Esto no es más que el desmoronamiento de una estafa”, afirmó.
El propio Cohen, en una declaración ante la corte, mostró una mezcla de dignidad y un agudo sarcasmo. Agradeció la manera “cordial, imparcial y elegante” en que se desarrollaron los procedimientos y calificó como un “privilegio y una educación” testificar. Pero también aprovechó para dirigirse a Lynch, agradeciéndole por insistir en un juicio con jurado, permitiendo así que la corte observara sus “estrategias profundamente insalubres, obscenas e implacables para escapar de las consecuencias de sus fechorías”. Concluyó con una oración, deseando que Lynch “busque refugio en la sabiduría de su religión, que un espíritu de comprensión convierta su corazón del odio al remordimiento, de la ira a la bondad, de la intoxicación mortal de la venganza a las humildes prácticas de la autorreforma”.
El Regreso a los Escenarios Tras la Adversidad
El robo y el acoso fueron, irónicamente, el impulso que sacó a Cohen de su retiro monástico y lo devolvió al mundo de la música en vivo. Después de años dedicado a la meditación y la contemplación, la necesidad financiera lo llevó de nuevo a la carretera. Lejos de ser una carga, este regreso fue revitalizador.
Cohen confesó que verse “forzado a volver a la carretera para reparar la fortuna de mi familia y la mía propia” fue en realidad un “acontecimiento muy afortunado”. Le permitió reconectar con músicos en activo, lo que, según él, “calentó una parte de mi corazón que se había enfriado”. Estas giras no solo fueron un éxito financiero, recuperando gran parte de lo perdido, sino que también fueron un triunfo artístico, presentando su música a una nueva generación y reafirmando su estatus como uno de los intérpretes más importantes de su tiempo.
Los Últimos Días y el Fallecimiento de Leonard Cohen
En los meses previos a su fallecimiento, Leonard Cohen había sido abierto sobre su deteriorada salud. A pesar de que su cuerpo se volvía frágil y experimentaba dolores de espalda, el artista se mantuvo increíblemente productivo y comprometido con su trabajo. Estaba trabajando diligentemente para completar varios proyectos.

La noticia de su muerte, a los 82 años, fue anunciada por su familia sin especificar la causa inicialmente. Aunque se sabía por una entrevista en The New Yorker que Cohen había estado luchando contra el cáncer, el detalle específico de su deceso fue proporcionado más tarde por su mánager, Robert B. Kory.
Según la declaración de Kory, Leonard Cohen “murió mientras dormía después de una caída en medio de la noche del 7 de noviembre [de 2016]”. La muerte fue descrita como “repentina, inesperada y pacífica”. Aunque el cáncer era una condición subyacente, la caída fue el evento inmediato que condujo a su fallecimiento, confirmando que, a pesar de su lucha contra la enfermedad, su partida fue rápida y sin sufrimiento prolongado.
Su Última Obra Maestra: 'You Want It Darker'
A pesar de su frágil salud en los meses finales, Cohen logró completar y lanzar un álbum que se convertiría en su testamento musical: “You Want It Darker”. La canción principal, que da título al álbum, fue lanzada como sencillo el 21 de septiembre de 2016, coincidiendo con su 82 cumpleaños.
La canción “You Want It Darker” es una pieza poderosa y sombría. Ha sido descrita por críticos como Alexis Petridis como una “crítica amenazante de la religión” que “cambia de la ira a la aceptación resignada y viceversa”. La pista cuenta con las voces del Cantor Gideon Zelermyer y el Coro Shaar Hashomayim, añadiendo una dimensión espiritual y profunda a la composición.
Este sencillo póstumo le valió a Leonard Cohen un Premio Grammy a la Mejor Interpretación de Rock, un reconocimiento a la perdurable fuerza y relevancia de su música incluso en sus últimas etapas. La canción ha sido muy valorada por la crítica, apareciendo en puestos altos en listas de las mejores canciones de Cohen. Su impacto ha sido tal que incluso otros artistas, como Iggy Pop, la han versionado para álbumes tributo.
Una Admiración Mutua: Leonard Cohen y Bob Dylan
La historia de la música popular rara vez presenta dos figuras tan reverenciadas por su habilidad lírica como Leonard Cohen y Bob Dylan. Ambos son considerados poetas de la canción, capaces de articular emociones complejas y observaciones profundas sobre la condición humana, la política y las relaciones personales de una manera que resuena profundamente con el público.

Curiosamente, lejos de existir una rivalidad entre ellos, Cohen y Dylan compartían una profunda admiración mutua. Ambos reconocieron el genio del otro. Cuando Bob Dylan ganó el Premio Nobel de Literatura, Cohen lo elogió con una de sus características frases poéticas, comparándolo con “Poner una medalla en el Monte Everest por ser la montaña más alta”.
Cohen nunca ocultó su aprecio por la música de Dylan. Entre las canciones de Dylan que admiraba, destacó “Brownsville Girl”, una pieza larga y narrativa de más de diez minutos que, para Cohen, demostraba el genio de Dylan para crear obras extensas con un enfoque casi novelístico.
Por su parte, Bob Dylan no escatimó elogios para Cohen. Dylan consideraba que el genio de Cohen residía tanto en sus letras como en sus melodías. “Cuando la gente habla de Leonard”, dijo Dylan, “no mencionan sus melodías, que para mí, junto con sus letras, son su mayor genio. Incluso las líneas de contrapunto, dan un carácter celestial y una elevación melódica a cada una de sus canciones”.
Una canción de Cohen que tuvo un impacto particular en Dylan fue “Hallelujah”. Dylan sentía una fuerte afinidad por esta pieza, llegando incluso a versionarla él mismo. Describió “Hallelujah” como una “melodía bellamente construida que asciende, evoluciona y retrocede, todo en poco tiempo”, destacando el poder de su estribillo. El aspecto del “acorde secreto” y la intimidad lírica de la canción tuvieron una gran resonancia para él.
Cohen también quedó asombrado por la experiencia de ver a Bob Dylan en vivo. A pesar de la reputación de Dylan de no seguir siempre un repertorio fijo o ser fácilmente comprensible en concierto, Cohen observó que Dylan lograba establecer una conexión casi “de otro mundo” con la audiencia. Sentía que, aunque quizás no entendieran todas las canciones, el público era parte de una “celebración de algún tipo de genio que es tan aparente y tan claro y ha conmovido a la gente tan profundamente que todo lo que necesitan es algún tipo de despliegue simbólico del evento”. Para Cohen, no se trataba solo de las canciones, sino de “recordar esa canción y lo que te hizo. Es un acontecimiento extraordinario”.
Esta ausencia de rivalidad y la capacidad de apreciar sinceramente el arte del otro en un mundo a menudo competitivo subraya la estatura única de ambos artistas y la profundidad de su legado.

Preguntas Frecuentes sobre Leonard Cohen
Aquí respondemos algunas preguntas comunes sobre los eventos recientes y el legado de Leonard Cohen:
¿Fue encarcelada la mánager de Leonard Cohen?
Sí, Kelley Lynch, la ex mánager de Leonard Cohen, fue sentenciada a 18 meses de prisión y cinco años de libertad condicional en 2012 por acoso contra el cantante. Previamente, Cohen la había demandado por robo, ganando un juicio civil por 9.5 millones de dólares, pero el dinero nunca fue recuperado.
¿De qué murió Leonard Cohen?
Leonard Cohen murió en su sueño el 7 de noviembre de 2016, a la edad de 82 años, después de una caída durante la noche. Aunque se sabía que estaba luchando contra el cáncer, la causa inmediata de su muerte fue la caída.
¿Cuál fue la última canción que lanzó Leonard Cohen?
La última canción lanzada por Leonard Cohen antes de su muerte fue “You Want It Darker”, el sencillo principal de su último álbum del mismo nombre. Fue lanzado el 21 de septiembre de 2016, coincidiendo con su 82 cumpleaños.
¿Qué dijo Bob Dylan sobre Leonard Cohen?
Bob Dylan expresó una profunda admiración por Leonard Cohen, considerándolo un genio tanto por sus letras como por sus melodías. Comparó a Cohen con el Monte Everest y tuvo una particular afinidad por su canción “Hallelujah”, la cual versionó. Cohen también admiraba a Dylan, destacando su habilidad lírica y la conexión que creaba con su audiencia en vivo.
El Legado de un Poeta
A pesar de los desafíos personales y financieros que enfrentó en sus últimos años, Leonard Cohen dejó un legado imborrable en la música y la literatura. Su capacidad para transformar el dolor y la complejidad de la vida en arte resonó profundamente con millones. Su regreso a la música en vivo, motivado por la adversidad, se convirtió en un triunfo artístico y personal. Su último álbum, un reflejo de su contemplación de la mortalidad, se sumó a un catálogo ya legendario. La admiración mutua con figuras como Bob Dylan subraya su posición única en el panteón de los grandes letristas y músicos. Leonard Cohen no solo fue un superviviente de las dificultades, sino un artista cuya sabiduría, resiliencia y genio creativo brillaron hasta el final.
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